Friday, June 16, 2006

Percepción Social

La percepción es un proceso psicológico complejo y dinámico que permite la organización de los estímulos (objetos, hechos o situaciones) con que se encuentra el individuo por todas partes para formar un cuadro coherente e integrado del mundo. Así, la percepción proporciona la información básica que determina las ideas que el individuo se forma del entorno y las actitudes hacia él, y a partir de esas ideas y conocimientos surge una serie de expectativas con respecto al entorno de que se trata y éstas modelan la percepción. Tradicionalmente, la percepción ha sido estudiada de acuerdo a los procesos por medio de los cuales los individuos perciben el tamaño, la distancia y el movimiento de objetos aislados, pero los psicólogos sociales se interesan en conocer la forma en que los individuos se perciben entre sí y a su entorno. Este proceso que es natural e inconsciente, es fundamental para la adaptación al ambiente físico dado que proporciona al sujeto las bases para conocer el mundo circundante y realizar sus actividades, y debido a esta relación entre percepción y adaptación, el estilo de percibir el mundo se adaptará, con el tiempo, a las características y requerimientos particulares de las personas con las que interactúa frecuentemente.

La semejanza entre la percepción de objetos y la percepción de personas radica en que ambas están estructuradas, en ambas se buscan elementos invariables y tienen un significado. La diferencia está en que las personas son percibidas como agentes causales, el sujeto tiene una similitud con las otras personas, en las personas se da interacción mientras que en los objetos no, y la percepción de las personas es más compleja.

La percepción social es un proceso o procesos a través de los cuales pretendemos conocer y comprender a las personas. En la psicología social, se estudian las influencias sociales sobre la percepción de objetos no sociales y es muy importante porque influye en las relaciones interpersonales. Toda percepción consta de dos procesos: recopilación de datos e intento de ir más allá de los datos. La percepción social es el proceso por el que llegamos a conocer a otras personas, sus características, cualidades y estados internos. Toda percepción social es un proceso activo y selectivo, en el que a partir de unos datos inferimos otros.

Salomon Asch fue pionero en la investigación acerca de la formación de impresiones en las personas. Influido por la psicología de la Gestalt, convencido de que “El todo es más que la suma de sus partes”, considera que los diversos elementos de información que poseemos de una persona se organizan como un todo, generando una impresión dinámica, difícil de predecir a partir de los elementos tomados por separado. Este autor plantea cuatro principios de la formación de impresiones que formuló Asch:

· Las personas se esfuerzan por formarse una impresión de otras personas, se tiende a completar la escasa información percibiendo a la persona como una unidad.
· Las mismas cualidades podrían producir impresiones diferentes, ya que las cualidades interactúan entre si de forma dinámica y pueden producir una nueva cualidad.
· Las impresiones poseen una estructura, hay cualidades centrales, y otras periféricas.
· Cada rasgo posee la propiedad de una parte dentro de un todo. La introducción u omisión de un único rasgo alteraría la impresión global.

A continuación, se presentan modelos que se han propuesto para la formación de impresiones:

· Modelos de tendencia relacional (posición constructivista/gestáltica): Investigación de S. Asch (gestaltista). Los diversos elementos están organizados como un todo y cada rasgo afecta y se ve afectado por los demás generando una impresión distinta cada vez difícil de predecir. Asch diferencia entre rasgos centrales y secundarios en función del ambiente: los centrales son los rasgos que tienen un peso importante en la impresión final y los secundarios (o periféricos) son aquellos que no lo tienen.
· Modelos de combinación lineal (posición empirista): Integración de la información. La percepción final de la persona se consigue a través de las características individuales de los elementos que percibimos de ellos. La primera impresión es la conclusión de combinar linealmente los rasgos que de ella se nos presentan. Los rasgos de una persona nunca son absolutos, sino que se pueden evaluar o valorar, y sumándolos nos pueden dar el rasgo final de esa persona. Los elementos informativos no cambian de significado, sino que se combinan de alguna forma para causar una impresión unificada. Las formas de combinación pueden ser:

o Modelo suma. Considera que la impresión final que obtenemos de una persona es el resultado de la suma de los rasgos que tenemos de por separado. Este modelo no explica la formación de las primeras impresiones. Cuantos más rasgos se presenten mejor (cantidad).
o Modelo promedio. Se evalúan las características por valoración, cualidades, no tanto cantidades. Lo que importará es aquello en lo que destaca. Presentar sólo los rasgos en que destaca (calidad).
o Media ponderada. Establece un modelo en la que permite ver que la primera impresión cuenta más que las siguientes, qué características cuentan más.

Hay que tener en cuenta que al elaborar una impresión en el menor tiempo posible, intentamos obtener el mayor número de datos posibles que resultan ser más de lo que se cree, pues son recogidos a partir de estereotipos, datos que provienen de las teorías implícitas de la personalidad, comunicación no verbal y conducta. Además, pueden haber sesgos de percepción debido a que la percepción es absolutamente básica porque nuestra conducta social se basa en lo que percibimos y la percepción resulta ser una construcción social si analizamos los factores que se relacionan. Es preciso aclarar que un sesgo de percepción es un error sistemático de percepción, y los más destacados son:

· Sesgo de la visión restrospectiva (tendencia a exagerar nuestra capacidad para prever un hecho, el “ya lo sabía yo”).
· Sesgo de la perseverancia en la creencia (cambiar nuestras creencias es difícil).
· Sesgo de la confianza excesiva (en muchos asuntos tenemos más confianza de la que deberíamos tener. Tendencia a sobreestimar la precisión de nuestros juicios y creencias).
· Sesgo de la confirmación (tendencia a buscar información que confine nuestras preconcepciones).
· Sesgo de la memoria adaptativa (nuestra memoria es flaca y la ajustamos para que se parezca a la situación presente).
· Sesgo de la correlación ilusoria (percibir relaciones de causalidad allí donde no las hay).
· Sesgo heurístico de disponibilidad (es la regla empírica que juzga la probabilidad de las cosas en términos de su disponibilidad en la memoria).

Hay factores que influyen en la percepción interpersonal asociados con el perceptor, la persona percibida y el contenido de la percepción. En cuanto al perceptor, influyen las metas, las motivaciones y las expectativas que éste tenga, además de la familiaridad que tenga con el estímulo pues cuanto más familiar sea se obtendrá una percepción más exacta y a la vez más compleja, llevando consigo sesgos y errores como en el efecto de la mera exposición que se trata de una persona que se presenta en muchas situaciones y seguidamente, si contiene una cualidad positiva o neutral, el hecho de encontrarla con frecuencia aumenta el atractivo. También sucede que cuando una persona percibe a otra, y cuanto mayor sea la necesidad que tenga de esa persona o de alguno de sus atributos, se le tenderá a dar una mayor acentuación perceptiva, hay una tendencia a percibirla de manera más compleja y exacta. Claro que eso trae problemas como el efecto de halo en el que un sujeto se asocia con gente exitosa para obtener beneficios o el efecto de la acentuación perceptiva que es cuando una persona satisface algún tipo de necesidad a otra y se tiende a acentuar el valor sobre esa persona. Por otra parte, hay un valor del estímulo cuando un sujeto percibe a una persona capaz de posibilitarle consecuencias positivas o negativas, desde el punto de vista afectivo, tiende a percibirla de forma más compleja. Sin embargo, puede presentarse la defensa perceptiva que es el alto umbral de reconocimiento que gozan algunos estímulos amenazadores (no vemos aquello que no queremos ver) o la perspicacia perspectiva cuando las personas que pueden aportarnos beneficio tiene un bajo umbral de reconocimiento (vemos aquello que queremos ver).

Respecto a la persona percibida, los factores que se pueden observar son el congraciamiento que son las estrategias utilizadas para aparecer de manera más atractiva ante los demás, la intimidación cuando las personas manejan la impresión mostrando el poder que tienen sobre otras, la autopromoción al intentar manifestar habilidades y esconder defectos, la autoincapacidad al manifestar habilidades y dependencias para provocar conductas de ayuda y, por último, el asociarse a gente con éxito para que se produzca el efecto de halo.

Con relación al contenido de la percepción, hay un factor de orden de aparición en el que se contemplan dos efectos: Uno de ellos es el efecto de primacía que consiste en la influencia de los primeros rasgos en la impresión final, y el otro se trata del efecto de recencia que ocurre cuando los últimos rasgos son los que más influyen. Siendo que los primeros rasgos vertebran la percepción siguiente, el efecto de primacía suele tener mayor fuerza que el de recencia. El otro factor está relacionado con el tono evaluativo en el que los aspectos negativos que percibimos de una persona tienen un peso mayor en la impresión que los positivos. Esto puede explicarse, porque los aspectos negativos de una persona pueden resultar en algunos casos amenazantes. Ese tono evaluativo de los elementos formativos conlleva al sesgo de positilidad pues hay una tendencia general a percibir a las personas de forma positiva, pero cuando percibimos un rasgo negativo tiene más fuerza en la evaluación final. Además, una evaluación negativa es mucho más difícil de desconfirmar que una positiva. Otro aspecto es que la información única y peculiar percibida de otra persona tiene mucho más impacto en la percepción. Cuando una persona presenta características muy similares a los demás, y presenta una que sea diferente, ese será el rasgo que más le marque, el rasgo original. Esto está muy relacionado con el hecho de que tiene mayor fuerza aquella información que sea clara (fácilmente confirmada o desconfirmada) aunque sea más simple que la información ambigua. Para terminar, está el contenido mismo de la información ya que se pueden obtener diferentes tipos de información a través de una primera impresión, pero este contenido de cualquier tipo, está siempre modulado por el contexto, es decir, la situación en la que se perciba el contenido de una persona.

Conociendo estos factores influyentes en la percepción social, se esperaría que esa percepción facilite la labor que el sujeto tiene que realizar, que facilite la adaptación, una percepción clara, objetiva, sin prevalecer si es correcta o no. Entonces, los factores relacionados con la precisión perceptiva son:

· Inteligencia: Las personas más inteligentes manifiestan una mayor capacidad perceptiva.
· Complejidad cognoscitiva: Su memoria a corto y largo plazo poseen multiplicidad de esquemas mentales muy ricos para analizar la realidad.
· Edad: A mayor edad mejor precisión perceptiva. La madurez está relacionada con ella.
· Sexo: La diferencia en el sexo no parece que influya. Pudiera ser que por educación las mujeres hayan adquirido una mejor percepción.
· Ajuste socio-emotivo: En casi todas las enfermedades que tienen que ver con la personalidad o con la emoción influye la precisión perceptiva.
· Las personas que se dedican a tareas que tienen que ver con la estética presentan mayor precisión perceptiva.
· El rasgo autoritarismo está relacionado con una menor complejidad cognoscitiva y menor precisión perceptiva.

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