Friday, June 16, 2006

Materialismo Dialéctico


El materialismo dialéctico es la concepción materialista de la realidad formulada por el marxismo. Considera a la materia como unidad fundamental, y a la vida y a la conciencia como ámbitos superiores de la realidad. A partir del método dialéctico de Hegel, Engels y Marx explicaron la realidad como un proceso en el que se dan la manifestación y la superación de las contradicciones. Sostiene que todas las formas de actividad, política, social e ideológica parten de relaciones materiales; y la suma total de sus relaciones de producción forma la estructura económico-social, mientras que los sistemas políticos y económicos son la superestructura que se asienta sobre la sociedad y sufre cambios con ella.

La expresión materialismo dialéctico, no es de Marx, sino que fue introducida por Engels; quien la acuñó recogiendo la concepción dialéctica implícita en el materialismo histórico pero extendiéndola o aplicándola a todos los ámbitos de la realidad, incluso a la naturaleza.

Entre las principales características del materialismo dialéctico, vale la pena resaltar las siguientes:

La naturaleza es considerada como un todo articulado y único, en el que los objetos y los fenómenos se hallan orgánicamente vinculados unos a otros, dependiendo unos de otros y condicionándose los unos a los otros.

La naturaleza es considerada como algo que se renueva y se desarrolla incesantemente.

El proceso de desarrollo de los fenómenos es examinado como un movimiento progresivo, como un movimiento en línea ascensional y no de un modo casual sino con arreglo a leyes.

Los objetos y los fenómenos de la naturaleza llevan siempre contradicciones internas, pues todos ellos tienen su lado positivo y su lado negativo; La lucha entre estos lados contrapuestos, forma el contenido interno del proceso de desarrollo, el contenido interno de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos.

Los tres principales autores de esta doctrina filosófica son: Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Karl Marx, y Friedrich Engels.

El principal precursor del materialismo dialéctico fue Georg Wilhelm Friedrich Hegel, quien aplicó el término dialéctica a su sistema filosófico. Hegel pensaba que la evolución de las ideas se produce a través de un proceso dialéctico, es decir, un concepto se enfrenta a su opuesto y como resultado de este conflicto, se alza un tercero, la síntesis. La síntesis se encuentra más cargada de verdad que los dos anteriores opuestos. Su obra se basa en la concepción idealista de una mente universal que, a través de la evolución, aspira a llegar al más alto límite de autoconciencia y de libertad. Considera la realidad como un proceso histórico único de formación dialéctica, que comprende la naturaleza, la sociedad y el propio pensamiento humano.

Con su materialismo, Karl Marx ve el proceso guiado y determinado por las condiciones concretas materiales y económicas. Los estudios de filosofía, historia y ciencia política que realizó en su juventud le llevaron a adoptar el pensamiento de Friedrich Hegel. Cuando Engels se reunió con él en la capital francesa en 1844, ambos descubrieron que habían llegado independientemente a las mismas conclusiones sobre la naturaleza de los problemas revolucionarios. Comenzaron a trabajar juntos en el análisis de los principios teóricos del comunismo y en la organización de un movimiento internacional de trabajadores dedicado a la difusión de aquéllos. Esta colaboración con Engels continuó durante toda su vida. Marx asume de Hegel que la realidad no es estática, sino dinámica y cambiante; que la realidad se encuentra en proceso de superación constante y que son las contradicciones u oposiciones el motor del cambio o transformación. Según Marx las condiciones de orden económico, fundamentales y determinantes, constituyen la infraestructura de una sociedad; las ideologías, instituciones, religión, normas, moral, etc., que dependen de ella, constituyen la superestructura. Las ideas de Marx estaban influenciadas por “socialistas utópicos” como Saint-Simón, Fourier y Owen quienes abogaban por un sistema social con un régimen justo y que convencieran a todos los hombres para que lo aceptasen, sin embargo, lo que se pretendía era un cambio de los actores en el poder en una relación desigual con los trabajadores, los cuales, seguían estando en la capa mas baja de la sociedad y siendo subordinados a un orden social especifico. Fue muy influido por las ideas de los grandes pensadores griegos, también conoció las obras del holandés Baruch Spinoza, del escritor francés Jean-Jacques Rousseau y de los autores alemanes Immanuel Kant, Johann Gottlieb Fichte y Schelling. Aunque muchas veces sus teorías discreparon de las de los mencionados pensadores, la influencia que ejercieron sobre él es evidente en sus escritos.

Friedrich Engels tenia la convicción de que la historia sólo podía explicarse a partir del desarrollo económico de la sociedad, afianzándose su teoría de que los males sociales de su tiempo eran el resultado inevitable de la aparición de la propiedad privada, y de que aquéllos sólo podrían eliminarse mediante la lucha de clases, que culminaría con la instauración de una sociedad comunista. Tras elaborar los principios comunistas con Marx, partió de la filosofía para después adentrarse en otros campos de estudio, dirigiendo sus intereses a las ciencias físicas, las matemáticas, la antropología, las ciencias militares y la lingüística.

El contexto histórico en el que se desarrolla el materialismo dialéctico consta dos grandes características: El capitalismo y las revoluciones de 1848. En la época del capitalismo apareció una nueva clase social: la de los obreros asalariados (proletarios), que empezó a chocar con los modelos de relación que planteaba el naciente “régimen capitalista”; dado que se practicaba una explotación de las personas en sus sitios de trabajo por parte de sus patronos, se generó una serie de luchas de los trabajadores contra la clase burguesa conllevando a la reformulación y a la organización de la ideología que guiaría el proceso emancipador de la clase obrera en forma de huelgas. Este fenómeno llevo a las revoluciones de 1848 en diversos países europeos donde habían fracasado los intentos de llevar a cabo reformas económicas y políticas. Estas revoluciones, de carácter liberal democrático y nacionalista, fueron iniciadas por miembros de la burguesía, que reclamaban gobiernos constitucionales y representativos, y por trabajadores y campesinos, que se rebelaban contra el aumento de las prácticas capitalistas que les estaban sumiendo en la pobreza. Estas peticiones se unieron a consideraciones nacionalistas en aquellos pueblos sometidos a un gobierno extranjero que consideraban necesario crear un Estado propio, sobre bases liberales, para garantizar su carácter nacional. Tal fue el caso de alemanes, italianos, checos, húngaros y rumanos. Pese a que los logros alcanzados gracias a las revoluciones de 1848 no perduraron, este movimiento ejerció una influencia a largo plazo en los gobiernos europeos al minar el concepto absolutista de la monarquía y promover una corriente en favor del liberalismo y el socialismo.

Entre las críticas formuladas por el materialismo hacia otras doctrinas, tenemos la crítica al idealismo, la cual era una teoría de la realidad y el conocimiento que atribuye un papel clave a la mente en la estructura del mundo percibido. Para los idealistas, la mente actúa y es, de hecho, capaz de hacer existir cosas que de otro modo no serían posibles como la ley, la religión, el arte o las matemáticas y sus afirmaciones son más radicales al afirmar que los objetos percibidos por una persona se ven afectados hasta cierto punto por la actividad mental. Considera la materia como un aspecto u objetivación de la mente y por tanto inferior a esta.

Entre los aportes que hace el materialismo dialéctico a la psicología social, tenemos la concepción del ser humano como un ser social, quien desde el inicio de su existencia, establece relaciones con los demás individuos y su entorno.

Un segundo aporte consiste en el hecho de apreciar la vida humana como un conjunto dinámico de hechos y procesos que poseen un lado bueno y un lado malo, cuya lucha provoca un desarrollo evolucionista del mismo.

Por ultimo cabe resaltar la importancia de evaluar al hombre a la par con su contexto socio-económico, puesto que este aporta grandes datos respecto a lo que se desee comprender.

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