Friday, June 16, 2006

Comportamiento Social

Agresión:

La agresión según la psicología es definida como una conducta cuya finalidad es causar daño a un objeto o persona. La conducta agresiva en el ser humano puede interpretarse como manifestación de un instinto o pulsión de destrucción, como reacción que aparece ante cualquier tipo de frustración o como respuesta aprendida ante situaciones determinadas.

En sus primeros estudios sobre la agresión, el neurólogo austriaco Sigmund Freud postuló que la agresión era una “reacción primordial” del ser humano ante su imposibilidad de buscar el placer o evitar el dolor. Más adelante, sin embargo, sus investigaciones le llevaron a la conclusión de que en todo individuo existe un instinto innato de destrucción y de muerte.

Para otros psicólogos, la conducta agresiva se encuentra vinculada a la frustración. El psicoterapeuta estadounidense John Dollard desarrolló la hipótesis de que la intensidad de la agresión es inversamente proporcional a la intensidad de la frustración. Para Dollard, la frustración es una “interferencia que impide llevar a cabo una respuesta de acercamiento al objetivo en un determinado momento”. Esta teoría, muy controvertida en su época, ha pasado hoy a ser menos rotunda. Al parecer, la frustración origina un estado emocional que “predispone” a actuar de forma agresiva, pero sólo en determinadas condiciones y en personas propensas.

Por último, el aprendizaje juega un papel fundamental en la conducta agresiva. Seres humanos y animales pueden aprender a evitar reaccionar de forma agresiva ante situaciones que originan una respuesta hostil, y pueden, de forma paralela, actuar de manera agresiva frente a situaciones que no provocan violencia.


Atracción y relaciones personales:

Al ser el ser humano un ser de naturaleza social, requiere establecer ciertos vínculos y relaciones con las personas que están a su alrededor para facilitar y garantizar su supervivencia. Por relación entendemos una conexión entre dos o mas personas, con un fin determinado llámese este amor (cuya fin puede ser el de amar o en ultimas instancias el de procrear), amistad (para compartir experiencias o moldear identidades) o empresa (trabajar en búsqueda del bienestar propio o ajeno).

Entre las relaciones de mayor necesidad encontramos aquellas establecidas en torno a la amistad y al amor; aunque cabe resaltar que no son las únicas existentes entre los miembros de la raza humana. Estas relaciones basadas en el amor o la amistad, son relaciones duraderas que responden a pautas típicas de reglas y conductas que se modifican según su duración. Distintas teorías han tratado de explicar el balance de costes-beneficios que se da en estas relaciones. El éxito de las relaciones personales está, además, ligado a la salud física y mental.

La definición del amor lo describe como una fuerte inclinación emocional hacia otra persona y, en un sentido más amplio, hacia un animal o hacia grupos de personas u objetos; descripción que nos lleva a descubrir que este es un tema bastante extenso y tan variable como la cantidad de personas existentes. En psicología, el estudio se centra en el amor sexual y en el impulso sexual subyacente. La formación individual de la libido es la base de la teoría del psicoanálisis. Actualmente, la investigación psicológica de las relaciones interpersonales se centra en el tema del amor, principalmente en el proceso de formación y finalización de las relaciones de una pareja de larga duración.

Cuando la relación amorosa gira en torno a la atracción sexual, podemos observar que no siempre estos son lícitos según nuestra cultura, estos casos son conocidos como parafilias (perversiones sexuales). Entre los que podemos mencionar se encuentra: el incesto, la pedofilia, la homosexualidad, el bisexualismo, y el lesbianismo.

Con respecto a la amistad, podemos decir casi lo mismo que lo que decimos del amor, esta es una inclinación emocional hacia una persona, animal o grupo de personas u objetos; pero varia respecto al amor en el hecho de que la amistad, la verdadera amistad, no busca el placer sexual (aunque este no es un factor explícitamente necesario en el amor, aunque si en bastantes de los casos en los que se presenta el amor). La amistad se define como un afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Si una relación llamada “amistad” gira alrededor de un determinado interés personal, no debe ser considerada como una amistad, sino como una relación de intereses, puesto que la conexión va a desarrollarse en búsqueda del alcance del fin deseado, lo cual no garantiza que al conseguirse, la relación continúe.


Altruismo:

El altruismo consiste en el deseo del bienestar ajeno, aún cuando el individuo que presente de esta conducta vea reducidas o anuladas sus oportunidades de alcanzar sus propios deseos.

El término fue acuñado en el siglo XIX por el filósofo y sociólogo francés Auguste Comte a partir de la palabra italiana altrui (‘de o para otros’). La palabra ha ido adquiriendo con el tiempo el rango de vocablo usual. En filosofía, describe una teoría de la conducta que consiste en desear el bien de los demás como último fin de todo acto humano. En cualquier teoría ética, altruismo es la antítesis de egoísmo (el interés de uno mismo).

Sin embargo, este término también trae su parte negativa, y esto lo podemos observar en una de las clasificaciones de suicidio: el suicidio altruista, anómico y fatalista el cual sucede como consecuencia de determinadas condiciones sociales; se considera que este tipo de suicidio es el resultado de una débil o fuerte integración del individuo en la sociedad.


Conflicto:

El conflicto es la tensión que un individuo mantiene al estar sometido a dos o más fuerzas que se excluyen mutuamente.

El neurólogo Sigmund Freud y su compatriota austriaco, el fisiólogo Josef Breuer, fueron los primeros en utilizar este concepto. Para Freud, el conflicto surge “cuando las respuestas de comportamiento, necesarias para satisfacer una motivación, no son compatibles con las requeridas para satisfacer otra”. Posteriormente, Freud llegaría a la conclusión de que la represión de un conflicto, de forma parcial, puede ocasionar ansiedad y desembocar en una neurosis.

El conflicto puede aparecer a distintos niveles: a nivel verbal (por ejemplo, un individuo que desea decir la verdad pero tiene miedo de ofender); a nivel simbólico (cuando se dan dos ideas contradictorias), o a nivel emotivo (una impresión fuerte causa reacciones viscerales incompatibles con la digestión).

La vida social también entraña un gran número de conflictos. El individuo, presionado por los distintos grupos sociales a los que pertenece, experimenta conflictos personales. Hoy, la socialización del niño se tiende a considerar como un conflicto entre el individuo y la sociedad. La inadaptación social y las enfermedades mentales son conflictos psicológicos que de alguna forma fomentan distintos tipos de patologías sociales, como la delincuencia, la prostitución o el consumo de drogas.

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