Friday, June 16, 2006

BASE HISTÓRICO-CRÍTICA Y LAS TEORÍAS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL

LA DEFINICIÓN DEL CONCEPTO: ANALISIS HISTORICO-CRITICO DE LA PSICOLOGIA SOCIAL


Antecedentes:

Es importante revisar los antecedentes de la psicología social, los cuales van ofreciendo ciertos elementos para la comprensión de esta ciencia. De acuerdo con esto, se identifica desde la cultura prehelénica un interés por las cuestiones centrales de la psicología social como la naturaleza o no del hombre, pero el desarrollo de una perspectiva psicosocial está más ligado con el proceso de industrialización que tuvo lugar en el siglo XIX en el que se establece el naturalismo en la explicación de los fenómenos sociales, es decir que la naturaleza constituye el conjunto de la realidad la cual puede ser comprendida tan sólo a través de la investigación científica, dejando a un lado los sistemas tradicionales de valoración ética en cuanto que niega cualquier trascendencia o destino supranatural para la humanidad, y se considera que los valores se deben encontrar dentro del ámbito social, lo cual los hace relativos porque dependen de las costumbres y la utilidad que tengan dentro de determinado contexto. Todo esto conlleva a un pensamiento racionalista y científico que permitiría el nacimiento de las ciencias sociales, entre ellas, la psicología social.

En este contexto histórico y social, la construcción de la psicología social está vinculada con dos líneas de pensamiento:

1. Johann F. Herbart (1776-1841): Su enfoque es centrado en lo social dado que da primacía de lo social sobre lo individual al considerar a la estructura y el contexto social como condicionantes del comportamiento; la vida psíquica como resultado de las influencias sociales. Este enfoque fue influyente para la psicología de los pueblos (Völkerpsychologie), acude a variables externas al individuo para la explicación de acontecimiento psíquicos que se derivan de intercambios psíquicos de los individuos. Se asegura que un enfoque psicosocial es aquel que estudia la conducta individual y grupal como condicionadas por los intercambios que se establecen entre los individuos. Holzapgfel adopta este enfoque al señalar que la unidad de análisis de la psicología social es el individuo en relación con otros.

2. Augusto Comte (1758-1857): Su propuesta es estudiar los fenómenos sociales científicamente, como ligados a leyes naturales invariables que pueden descubrirse por medio del razonamiento y la observación. Además, demanda el desarrollo de una ciencia que tratara de la interacción entre el individuo y la sociedad.

La trascendencia de estos dos autores consiste en haber demandado una disciplina científica que tratara de la interacción entre el individuo y la sociedad. Así que, después de la Revolución Francesa (1789-1799), en el siglo XIX, se destacan los aportes de tres europeos:

1. Gabriel Tarde (1843-1904): Hace una crítica a la psicología individualista y a la sociología mecanicista del momento, dado que no explicaban con exactitud los hechos sociales que, según él, debían ser estudiados considerando como punto de partida la interacción social, lo que él denominaría como actividad intermental. Dice que todos los fenómenos sociales pueden reducirse a la relación entre dos personas, cuyo proceso fundamental es la imitación que facilita la transmisión intermental, la difusión de cualquier realidad social. La imitación sería esa socialización para un eficiente afirmación en la sociedad. Mediante este proceso, el individuo interioriza la realidad social, es decir que las realidades sociales son internas. Lo social resulta algo inherente al individuo y lo que en últimas explica lo social es lo individual.

2. Émile Durkheim (1858-1917): Contrario a lo planteado por Tarde, afirma que lo social es una realidad externa al individuo y supedita lo individual a lo social. Los hechos sociales son externos en dos sentidos: existen fuera de él y constituyen una realidad objetiva independiente de éste. Sostiene que la vida individual es resultado de la vida social y considera a la sociedad como un sistema de relaciones que existe fuera del individuo. Dichas relaciones no son controladas por el individuo sino por normas, reglas o leyes constituidas con el tiempo y que no son objeto de negociación por parte de los individuos que están obligados a actuar conforme a ellas, bien por sanción legal de la autoridad pública o por coerción moral. Estos modos de actuación tienen un fundamento cognitivo: el sistema de creencias que define cuáles deber ser sus relaciones mutuas. Así, los elementos esenciales de la cultural y la estructura social están internalizados como parte de la personalidad del individuo. De acuerdo con esto, los hechos sociales no son el simple desenvolvimiento de los hechos psíquicos sino que, en gran parte, son la prolongación de los primeros dentro de las conciencias.

3. Gustave Le Bon (1841-1931): Su propuesta coincide con la Durkheim en cuanto considera que la conducta humana es dominada por el espíritu de grupo. En su obra acerca de la psicología de las masas, diferencia entre psique individual y colectiva: la primera es consciente, racional y pacífica; la segunda es subconsciente, irracional y, en general, violenta. Establece su ley de la unidad psíquica o mental de la masa, en el que los individuos se funden en un sentimiento o espíritu común que borra las diferencias de personalidad propiciando la emergencia de patrones homogéneos de conductas y actitudes. Los mecanismos y procesos que subyacen a esta ley son la anonimia o desindividualización, el contagio psíquico y la sugestionabilidad.

Estos autores tienen en común que buscan una explicación de los fenómenos sociales desde una perspectiva natural, positiva y empírica, dejando a un lado las explicaciones tradicionales que han sido poco objetivas e insuficientes. Asimismo, demandan nuevos conceptos que pusieran el énfasis en las relaciones entre lo individual y lo social. De esta manera, la psicología social se construye a partir de los elementos que ofrece la sociología y la psicología para el estudio de las interacciones.


Contribuciones sociológicas al nacimiento de la psicología social:

1. Edward Ross (1866-1951): Su obra está orientada a la psicología social sociológica. Tuvo una fuerte influencia de Tarde y, contrario a McDougall, propone que la psicología social se ocupa de las uniformidades debidas a causas sociales, es decir, a los contactos mentales o a las interacciones mentales. Interacciones determinadas por los principios de invención y de sugestión e imitación, fundamentalmente. Su planteamiento difiere del de McDougall al insistir en la imitación, en vez de los instintos. La psicología social para estudiar las causas y condiciones que hacen del individuo un ser social; no se reduce a una psicología de relaciones interpersonales sino que se centra también en las influencias sociales del medio sobre el individuo y los grupos o formaciones sociales. La estructura y los procesos mentales dependen de los modos de vida impuestos por su posición en el sistema social.

2. George Mead (1863-1891): Se opone a los postulados de Le Bon y Durkheim acerca del espíritu de grupo y elabora teorías sobre el “yo”. Fue influenciado por McDougall y propone que la psicología social es el estudio de la experiencia y la conducta del individuo como dependiente del grupo social y señala tres características de esta psicología: el instinto social, la intercomunicación social y la conciencia social. Para este autor, la existencia de instintos sociales en el hombre es condición necesaria para el surgimiento de la conciencia. Dichos instintos son los responsables de que el organismo reaccione de forma particulares ante cierto tipo de estímulos y de que dichas respuestas se conviertan en nuevos estímulos que contienen, a su vez, el repertorio posible de actitudes que un organismo puede adoptar ante los mismos.


Contribuciones psicológicas al nacimiento de la psicología social:

1. William McDougall (1871-1938): Su obra está orientada hacia una psicología social psicológica. El objeto de la psicología social es la moralización del individuo que por tendencia natural es egoísta. Su concepción monista (los instintos como único medio para explicar la conducta) es típica de la época. De esta postura se hereda el conductismo que se erigió en su contra. En su explicación instintivista de la actividad humana, el medio social juega un papel secundario: influye en dichas tendencias innatas incrementando su complejidad pero dejando invariable su naturaleza. Su planteamiento difiere del de Ross al insistir en vez de la imitación, en los instintos.

2. Floyd Allport (1897-1967): Es defensor de una psicología social psicológica. Para él el individuo debería ser el centro de la psicología social. Afirma que dentro del individuo se pueden encontrar los mecanismos conductuales y conocimientos que son fundamentales en la interacción entre individuos. Es precursor del conductismo como el enfoque válido para el estudio del ser humano en interacción, y del experimentalismo. Fue el primero que se basó en los resultados de la experimentación más que en la observación, las teorías y la especulación. Rechazó la idea de espíritu de grupo propuesta por Le Bon y Durkheim y no aceptó las teorías de los instintos formulada por McDougall, sino que dice que la conducta social es el resultado de reflejos prepotentes que se modifican con el condicionamiento.


Nacimiento de la psicología social:

Tras la derrota del movimiento instintivista y el rechazo de toda referencia al espíritu de grupo como entidad explicativa, la naciente psicología social empieza a buscar nuevas alternativas y el resultado de esa búsqueda fue centrar el objeto de la disciplina en el estudio de la conducta del individuo como función del medio social y de la forma en que éste es experimentado por él. A partir de los años treinta, la psicología social entra a una etapa de consolidación y desarrollo caracterizada por el desarrollo de un gran número de teorías que carecían de un marco conceptual común, así como por la utilización de una refinada metodología de corte experimental y por un creciente interés por la aplicación del conocimiento psicosocial, que decaería entre los años cincuenta y setenta.


Psicología Social en Europa:

La psicología social en Europa se preocupó más por el análisis psicosociológico no reduccionista en el que se enfatizan los aspectos sociales, asumiendo ciertos rasgos que la diferenciarían de la psicología social americana que ha sido individualista y experimental. Esta nueva dirección de la psicología social permitió enriquecer el marco de reflexión tanto teórico como empírico de esta ciencia. Entonces, de las teorías elaboradas por estudiosos europeos, las que han tenido mayor impacto y han dado lugar a un mayor número de investigaciones son:

1. Teoría de las representaciones sociales (1961): Presentada por Moscovici, quien define las representaciones sociales como un sistema de valores, nociones y prácticas que proporciona a los individuos los medios para orientarse en el contexto social. Este concepto se construye a partir de la crítica que este autor hace al concepto durkheimniano de representación colectiva, y se propone como una alternativa al concepto de actitud. Lo que diferencia las representaciones colectiva de las representaciones sociales es el carácter dinámico de las segundas, pues se crean y recrean en el curso de la conversaciones cotidianas; no se imponen sobre la conciencia sino que son producidas por las personas y los grupos en interacción social.

2. Teoría de las minorías activas (1976): A mediados del siglo XX se presentaron acontecimientos sociales en los que las minorías ocuparon un lugar destacado, irrumpiendo con fuerza en la escena política y a los que se pretende dar una respuesta. Su representante, Moscovici, estudiará este protagonista histórico, confrontando una psicología de las mayorías con una psicología de las minorías, una psicología social cuya función principal es el orden social, el equilibrio y los procesos de influencia frente a una psicología genética. Para lograr esta meta, propone que el individualismo del funcionalismo psicológico sea transformado en interacción y la dependencia en interdependencia, y que la relación entre mayorías y minorías sea vista de forma no mecanicista (simétrica). Esto es una innovación y su objetivo ya no va a ser el control social sino el cambio social. Su aporte consistió en la construcción de una teoría psicosocial de las condiciones requeridas para un cambio dentro de las relaciones entre grupos que ocupan distintas posiciones en la estructura social, en contraposición a una psicología social preocupada tan sólo por las uniformidades de la conducta humana y la influencia de las estructuras sociales en el comportamiento individual.

3. Teoría de identidad social (1983): Elaborada por Tajfel. La identidad social es el conocimiento que tiene el individuo de que pertenece a ciertos grupos sociales. Introduce el concepto de categoría social para dar una perspectiva más social a la teoría, al entender las relaciones interpersonales en el contexto más amplio de la pertenencia a diferentes categorías sociales. El proceso de categorización es útil para la explicación de las relaciones intra e intergrupales, pues es un proceso mediante el cual se acentúan las diferencias entre los grupos a la vez que lleva a la asimilación de las diferencias endogrupales. Así que su aporte consiste en manejar un nivel de explicación más psicosocial, además de contribuir a una comprensión más profunda de las relaciones intergrupales y de la discriminación, estereotipos, prejuicios y más, que permean una gran parte de las relaciones.


Definición de la psicología social:

Hasta aquí, se ha presentado de manera general lo que se ha estudiado y las formas como debía estudiarse el objeto de estudio de la psicología social. La definición de esta ciencia se torna un poco difícil en cuanto que diversos autores proponen definiciones a partir de lo conocido, al mismo tiempo que, los interrogantes son planteados por los centros de poder a los académicos, lo que conduce a pensar en una psicología social apta para el consumo masivo de estudiantes universitarios o dinámicos empresarios capitalistas, promulgando en los libros un mundo que no coincide con la cotidianidad. Esta visión no es la única ni la mejor, es más, ni siquiera el psicólogo tiene que asumir sus lineamientos. La psicología social se caracteriza por no poseer un único paradigma sintetizador sino que, por el contrario, hay diferentes formas de concebir su objeto y su metodología, es decir, es multiparadigmática. De esta manera, han sido muchos los autores que han aportado al desarrollo de esta ciencia. Los autores mencionados anteriormente son puntos de referencia, representantes de perspectivas imperantes en determinada etapa del desarrollo de la psicología social, pero detrás de ellos hay muchos estudiosos que contribuyeron en ese proceso dialéctico de construcción de la ciencia, en el que el objeto se constituye por una mutua negación de polos, lo cual ocurre en un proceso histórico.

A pesar de que muchos autores han intentado presentar una definición de la psicología social de una manera corta y precisa, ninguna es del todo satisfactoria porque siempre está mediada por algún paradigma específico o puede caer en el eclecticismo. Un autor que se arriesga a dar una definición lo más acertada posible es Martín Baró (1995) quien afirma que la psicología social pretende examinar la doble realidad de la persona: la estructura personal (personalidad de la persona y quehacer concreto) y la estructura social (cada sociedad o grupo específico); estudia el influjo personal el cual constituye una acción como social y es un elemento interno a la misma acción, que adquiere una significación transindividual en esa referencia a otros, y mediante esa significación recibe un impulso estimulante o impulso inhibidor; por ende, su objeto de estudio es la acción humana, ya sea individual o grupal, en cuanto a referida a otros. El problema fundamental es la “facilitación social”: qué es lo que facilita y qué es lo que se dificulta en una determinada sociedad o grupo social en un determinado momento histórico y para una determinada persona. Sólo en segundo lugar, interesa preguntar cómo, a través de qué procesos y mecanismos concretos, este influjo tiene lugar.

La psicología como el estudio científico de la acción en cuanto a ideológica es una definición que propone Martín Baró. Al decir ideológica incluye la idea de influjo o relación interpersonal, afirmando simultáneamente que la acción es una síntesis de objetividad y subjetividad, de conocimiento y valoración, no necesariamente consciente, es decir que la acción está firmada por unos contenidos valorados y referidos históricamente a una estructura social. En la ideología, las fuerzas sociales se convierten en formas concretas de vivir, pensar y sentir de las personas, es decir, la objetividad social se convierte en subjetividad individual y, al actuarla, la persona se realiza como sujeto social. Eso sí, es claro que se habla de acción humana y no de conducta pues la acción es la que tiene un significado; la acción supone una conducta, es decir, una respuesta externamente verificable pero supone también interioridad, un sentido, un producto; toda acción consiste en hacer o producir algo y este producto afecta a la totalidad social. Entonces, los influjos sociales son impactos valorativos según los impactos valorativos de acuerdo a la actividad e intereses en juego; existe un determinismo selectivo que se ejerce sobre las acciones de las personas y grupos reales a partir de los intereses y valores sociales dominantes; y la función ideológica suscita la necesidad de ubicar cada proceso ideológico en la totalidad de los procesos sociales, trascendiendo a la simple comprensión de los mecanismos parciales de la que está llena la actual psicología social.

Acorde con la definición planteada por este autor, adopta una perspectiva dialéctica en donde se asume que la persona y la sociedad no simplemente interactúan como algo constituido, sino que se constituyen mutuamente y, por ende, que negándose uno y otro, se afirman como tales. No pueden entenderse los procesos ideológicos de la persona sin atender como parte esencial a su estructuración social. De lo anterior se deduce que la acción humana es, por naturaleza, ideológica puesto que está intrínsecamente configurada por las fuerzas sociales operantes en una determinada historia.


Etapas de la psicología social:

1. La de fines del S.XIX, durante este primer periodo se concibe la sociedad como un todo unitario y se trata de “compaginar las necesidades del individuo con las necesidades del todo social, examinando para ello los vínculos entre la estructura social y la estructura de personalidad”. La pregunta que se trata de responder es “¿Qué nos mantiene unidos en el orden establecido?”

2. La que va de los albores del S.XX hasta los años setenta que corresponde al periodo de americanización de la psicología social. La pregunta que se intenta responder es “¿Qué nos integra al orden establecido?”. Asumiendo que el sistema social es el representante de un orden social incuestionable. Este periodo se caracteriza por el énfasis en lo psicológico y en el individuo como unidad de análisis y por la visión de la disciplina desde el poder. Es el individuo el que debe adaptarse a la estructura social, militar o industrial, no la estructura la que debe cambiar.

3. El tercer periodo es el que emerge recientemente. Durante él la pregunta cambia como consecuencias de la crisis que sufre la disciplina, por la derrota militar y política en la guerra de Vietnam. La pregunta es “¿Qué nos libera del desorden establecido?”. La psicología social se ocuparía de estudiar la manera como el hombre construye y es construido por su sociedad. Desde principios de esta década hemos entrado en este periodo en el cual se distingue entre dos psicologías sociales: la moderna y la postmoderna.


Psicología social en tres mundos:

Estados Unidos es reconocido como el primer mundo psicológico dado sus abundantes laboratorios, equipo complejo y abundante personal entrenado. Su psicología está muy entrelazada con la canadiense y por eso se habla de una psicología Norteamericana caracterizada principalmente por su corte experimental, lo que le otorgaba un valor científico, y su perspectiva individualista.

Por otro lado, se encuentra la psicología Europea que, aunque no tiene tantos psicólogos como Norteamérica en el área de la psicología, comparten el mismo interés por los niveles personal e interpersonal en cuanto a la explicación de la conducta social, pero los estudiosos europeos tienden a dar una mayor atención al nivel intergrupal y social, por eso pueden criticar el individualismo estadounidense proponiendo que el conflicto no surge tanto de las percepciones erróneas de las personas como de una lucha de poder entre grupos. La situación política impulsó los trabajos sociales en los que se trabajaron temáticas como el desempleo, la ideología política y las relaciones entre diferentes grupos lingüísticos y étnicos. Algunos psicólogos sociales europeos han contribuido con nuevos enfoques y su metodología complementa los experimentos de laboratorio con la observación natural de la conducta y el discurso social.

Finalmente, se encuentran los países en desarrollo los cuales han importado su psicología del primer y segundo mundo debido al obstáculo que les genera sus recursos limitados. Sin embargo, sus problemas son distintos: demandan atención en cuestiones imperantes relacionadas con la pobreza, el conflicto y los estilos de vida agrícolas tradicionales. En las sociedades del tercer mundo, los psicólogos sociales pocas veces se dan el lujo de explorar los fundamentos de la naturaleza humana, ni las personas analfabetas pueden responder cuestionarios.


Psicología Social Latinoamericana:

Es una Psicología Social interesada en trabajar sobre los problemas de pobreza, represión y cambios sociales. También sobre la religiosidad popular y su relación con la política. Las reflexiones acerca del “carácter nacional”, la identidad social (nacionalista, étnica, etc.) caracterizan a un continente como el latinoamericano, cruce de culturas (indígenas, africana, europea) e inmigrantes de segunda y tercera generación provenientes de Asia o de los países árabes. Otros temas de investigación que se trabajan, y son comunes en la vida cotidiana española y americana, son la salud, los medios de comunicación, el ambiente y la participación política. Así, la psicología social latinoamericana tiende a ser mucho más sociológica y crítica que la estadounidense y la europea. La urgencia de la problemática social hace que los estudiosos sientan fuertemente su estatus privilegiado y les obliga a mostrar la relevancia social y la utilidad de su disciplina. Ellos cuentan con difíciles condiciones materiales para el trabajo intelectual y por eso los psicólogos sociales latinoamericanos son o “aplicados” o intelectuales críticos. Además, la revisión de biografías intelectuales muestra una formación de tendencia marxista, la participación en movimientos sociales radicales y un compromiso con el cambio social.

Si los estadounidenses se caracterizan por su individualismo y optimismo, orientándose a explicaciones individualistas de los fenómenos sociales, y los europeos por su tendencia a hacer mayor énfasis en los social, lo colectivo, y a tener una imagen más negativa de la naturaleza y de la sociedad humana, ofreciendo explicaciones basadas en las relaciones sociales (entre grupos o entre pensamiento individual y procesos colectivos), los latinoamericanos se caracterizarán por su rechazo a la dependencia teórica, el uso de un enfoque periodístico y literario, poco interés por lo metodológico (en el sentido estricto de empírico), el rechazo del empirismo, cuantitativismo y positivismo, esforzándose por ser tecnológica y realista, capaz de entregar orientaciones de intervención y de evaluarlas con ideas y métodos que sobrepasen el mero sentido común.

Su surgimiento fue durante los años cincuenta, época en la cual también se estaban creando la mayor parte de las Escuelas de Psicología y con el reconocimiento de la necesidad social de la profesión. En su principio, estudiaba lo que presentaban los textos de Psicología Social de ese tiempo, caracterizada entonces por su carácter dependiente y reproductor de teorías, métodos y temas de estudio en boga en los Estados Unidos principalmente, y en Europa. Se necesitaron 20 años de trabajo sistemático a partir de la creación de las escuelas de Psicología, de centros de investigación y de departamentos de Psicología Social, además del establecimiento de líneas de investigación con la producción ligada a ellas, la formación y egreso de varias promociones de psicólogos y el entrenamiento en la práctica docente e investigativa, para que la Psicología Social Latinoamericana comenzara a producir medios de estudios surgidos de su propio seno. De igual manera, la Psicología Social surgida entre los años cincuenta y setenta tiene como ámbito naciones marcadas por una particular inserción internacional, por lo que se promovía una política de sustitución de importaciones, que favorecía el desarrollo tecnológico pero su epicentro estaba fuera del contexto latinoamericano. Por otro lado, la mayoría de quienes comenzaban a desarrollar una práctica psicosocial sistemática se habían formado en centros académicos de Estados Unidos o Europa o debían su entrenamiento básico a ciencias afines como la Sociología, Antropología, Filosofía e incluso Medicina. Esto implica una importación de modelos, teorías, métodos y áreas de interés, como también sesgos provenientes de esas disciplinas de origen que si bien aportaron enfoques de interés, en lugar de complementar ocuparon, por un tiempo, el lugar correspondiente a tendencias y perspectivas surgidas dentro de la Psicología Social.

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