Sistematización de la Psicología Social

Tuesday, June 20, 2006

Integrantes

Esta pagina web ha sido creada con el fin de ofrecer elementos básicos para la comprensión de la Psicología Social.

Creada por: Angela María Orozco, Astrid Liliana López, Claudia Vanessa Quintana y Sandra Lorena Tapiero, estudiantes de VI semestre de Psicología en la Universidad del Valle.

Presentada al profesor Alonso Tejada de la asignatura Psicología Social Aplicada I.



GRACIAS POR SU VISITA!!

Friday, June 16, 2006

BASES FILOSÓFICAS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL

DIMENSIONES ONTOLÓGICA Y EPISTEMOLÓGICA EN LAS DIFERENTES MIRADAS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL


EL POSITIVISMO LÓGICO


La Psicología Social, como cualquier especialidad psicológica, ha experimentado varios momentos teóricos a lo largo de su trayectoria histórica. Son escasos los intentos que se han emprendido con el propósito de describir esas distintas etapas y la secuencia en que sucedieron; pues no se puede hacer una secuencia exacta de cuales han sido los movimientos que han influido en la psicología social, pero ahora nos enfocaremos en uno de los paradigmas en los que se basado la psicología para formarse.

El positivismo lógico es una corriente filosófica que considera el único conocimiento verdadero es aquel que se genera de manera científica gracias a su método, por esto el positivismo solo acepta las ciencias empíricas como verídicas y rechaza las corrientes metafísicas pues son sistemas de conocimiento imperfectos por que no tienen forma de ser verificados de manera científica. Para el positivismo la realidad esta dada para que el sujeto cognoscente la conozca por medio de un método adecuado que de cómo garantía conocer una realidad legitima.

El positivismo es una doctrina psicológica que fue iniciada por Auguste Comte (1830-1842), el termino lo expuso en su publicación “curso de filosofía positivista”. En este momento histórico el positivismo era un concepto que afirmaba que la experiencia empírica era la mejor forma de conocer la realidad y los fenómenos naturales; sin embargo filósofos como David Hume, Immanuel Kant y Claude Henri de Rouvroy anteriormente habían usado algunos conceptos similares al positivismo.
Comte estaba interesado principalmente por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad, a través del conocimiento científico. Muchas de estas doctrinas que propuso Comte, mas tarde las retomaron filósofos como John Stuart Mill y Herbert Spencer, para modificarlas y adaptarlas.

Solo hasta el siglo XX esta corriente se reconoció como positivismo lógico pues estas ideas fueron evolucionando y reorganizándose el concepto gracias a un grupo de pensadores que conformaban el circulo de Viena. En 1929 el circulo de Viena hizo su primera publicación en la que exponían la nueva concepción que tenían acerca de la realidad y la ciencia. Publicaron “la concepción científica del mundo”.
Las ideas principales que manejaron este grupo de pensadores y que ahora definen el positivismo lógico se pueden definir en tres puntos:

- Constituir una ciencia que abarcase todos los conocimientos de las diferentes ciencias desde la física hasta las ciencias sociales.
- Usar un único método en esta ciencia unificada en el que se siga un análisis lógico.
- Las consecuencias desencadenadas por usar este método son: - la eliminación de las ciencias como la metafísica ya que solo se llega al conocimiento gracias a la experiencia; - una clarificación de los conceptos y de las teorías de la ciencia empírica, así como de los fundamentos de las matemáticas.

EL CIRCULO DE VIENA

El circulo de Viena se formo a principios del siglo XX, por un grupo de estudiantes de la universidad de Viena, pues su afán de poner en orden todo el conocimiento científico y unificarlo hizo que este grupo de pensadores se juntaran a discutir sobre filosofía y ciencia.

Ernst Mach se considera como el inspirador intelectual que tenia este grupo de jóvenes. Este físico alemán daba la cátedra de filosofía de las ciencias inductivas en la universidad de Viena; el publico varias obras como el análisis de las sensaciones en 1886 y conocimiento y error en 1905. su tesis se basa en 2 puntos:

- La ciencia esta dedicada al estudio de los fenómenos puesto que estos son lo único real.
- La ciencia es un instrumento y no puede ir mas allá de los fenómenos y sirve para la adaptación humana.

El grupo de jóvenes se reunían para discutir la tesis de Macht; sin embargo en 1922, Moritz Schlick ocupa la cátedra de filosofía de las ciencias inductivas, y el grupo de jóvenes hablaron con el para que dirigiera sus debates. Bajo la dirección de Schlick se inicio la lectura de la obra Tractatus logicus-philosophicus de Wittgenstein, publicada en 1922. esto les dio la fuerza lógica dela que carecía la obra de Macht.

La obra de Wittgensteintrataba de los problemas de la filosofía y muestra que la formulación de estos problemas descansa en la falta de comprensión d la lógica de nuestro lenguaje.

Hacia 1929, Rudolf Carnap, Neurath y Hahn se encargaron de publicar lo que habian elaborado en los debates; sacaron su primer libro la concepción científica del mundo; en 1930 se fundo la revista del circulo en las que exponían las ideas del grupo.

Fenomenología


El término fenomenología, fue introducido por primera vez en 1913 por Edmund Husserl, quien fue fundador de ella, en su libro Ideas. Introducción General a la Fenomenología Pura. Seguidores de Husserl, entre ellos Max Scheler proclamaron que la fenomenología estudia las esencias de las cosas y la de las emociones. Husserl, quien tenía un gran interés en las esencias de las cosas, dijo finalmente que sólo las esencias de ciertas estructuras conscientes particulares constituyen el objeto propio de la fenomenología.

En 1910 definió la fenomenología como el estudio de las estructuras de la conciencia que capacitan el conocimiento para referirse a los objetos fuera de sí misma. Para dar esta definición, se requiere hacer una reflexión sobre los contenidos de la mente para descubrir lo demás. Husserl llamó a este tipo de reflexión “reducción fenomenológica” advirtió que la reflexión fenomenológica no presupone que algo existe con carácter material; más bien equivale a “poner en paréntesis la existencia”: dejar de lado la cuestión de la existencia real del objeto contemplado (Husserl discípulo de Brentano).

Al analizar los contenidos de la mente, Husserl comprobó una serie de actos como el recordar, desear, percibir, incluso el contenido abstracto de estos actos a los que llamó “significados”. Estos permitían a un acto ser dirigidos hacia un objeto bajo una apariencia concreta y afirmó que la direccionalidad que el llamaba “direccionalidad”, era la esencia del conocimiento.

Hay diferentes tipos de fenomenología, entre las cuales están: La fenomenología trascendental, que era el estudio de los componentes básicos de los significados que hacen posible la intencionalidad; y en 1931, se introdujo la fenomenología genética, a la que se definió como el estudio de la formación de esos significados en el curso de la experiencia.

El filosofo alemán Martín Heidegger, colega de Husserl, proclamó que la fenomenología debe poner de manifiesto qué hay oculto en la experiencia común diaria.
Libro: El Ser y el Tiempo (1927) al describir lo que llamaba “estructura del ser” que pensó que era un sistema interrelacionado de aptitudes, papeles sociales, proyectos e intenciones. Por otro lado, Brentano afirma que hay una distinción intuitiva entre lo mental y lo físico, sin embargo esta línea no está trazada claramente.

Una desventaja de este paradigma es que no hay un consenso en lo que significa realmente la fenomenología: Cada fenomenólogo está de acuerdo en que la fenomenología conducía a aprender “las cosas mismas”. Sin embargo Luypen en (1967) resalta en que cada fenomenólogo realiza su adaptación personal sobre la definición del concepto de fenomenología según sea su percepción sobre ella. Es por esto que no es muy posible dar con una definición que abarque con el concepto en su esencia más pura.

Claro está que ha hecho un aporte significativo para la psicología, en tanto que la libera de los modelos de la física. La lógica psicológica vista desde la fenomenología consiste en observar los objetos desde la lógica mental y derivar sus leyes normativas desde la experiencia, estro compromete la capacidad de razonamiento del sujeto y a la concepción de construir conocimiento con base en las vivencias. Así que, la fenomenología no hace tanto énfasis en el objeto, sino en la manera en que se logra este objeto, dándole legitimidad a otros medio como lo son el razonamiento y la reflexión.

La forma en que Husserl plantea los conceptos de herramientas que son utilizadas por el hombre para relacionarse con el mundo puede verse análogamente con la forma en que lo hace Moscovici, quien plantea unos procesos cognitivos particulares para cada grupo social según su cultura, con los cuales estos interpretan y significan la realidad particular. Husserl parte de una crítica al psicologismo y al cientificismo que pretendían reducir las verdades de la lógica a simples procesos mentales o psicológicos, limitando así su alcance. Frente a ello, Husserl propone la fenomenología que es “una ciencia de esencias”: La esencia es aquello que hace que una cosa sea necesariamente lo que es. Por eso, cada cosa tiene una propia “especificidad esencial o eidética”.

Es posible distinguir diferentes ámbitos “regiones” de esencias, como las que corresponden a las realidades de la experiencia y a las de la conciencia. Husserl propone una nueva teoría de la conciencia que no se encuentra encerrada en sí misma (como pretendía el psicologismo), sino que siempre se encuentra abierta a sus objetivos y posee un carácter “intencional” (concepto que hereda de Franz Brentano).

Para captar la esencia de las cosas, es necesario realizar un procedimiento de reducción de las apariencias que Husserl denomina “epoge”. Tras realizar este epoge, que posee diferentes niveles, se advierte que la concienciase encuentra abierta a sus objetos y posee un sentido y que es posible captar las esencias mediante un acto de intuición a través del análisis de las vivencias que la conciencia realiza.

La fenomenología ha tenido una influencia creciente sobre el pensamiento del siglo XX. Se han desarrollado interpretaciones fenomenológicas de teología, sociología, psicología, psiquiatría y critica literaria y la fenomenológica sigue siendo una de las escuelas más importantes de la filosofía actual.

Escuela Crítica de Frankfurt

La escuela de Frankfurt (Alemania) es un movimiento filosófico y sociológico fundado en 1923, asociado al Instituto de Investigación Social de la Universidad de Frankfurt. Su primer representante fue Max Horkheimer, nombrado director del instituto en 1930, y quien expuso acerca de la “teoría crítica” de esta escuela; con estudios en filosofía, sociología y psicología social. Otros autores reconocidos, con variedad disciplinaria que los inspiraba, son: Theodor Adorno (filosofía, sociología, psicología, crítica cultural y musicología), Erich Fromm psicoanálisis y psicología social, y Franz Neumann y Otto Kirchheimer (ciencia política y derecho); y lo mismo puede decirse de la segunda generación de la escuela de Frankfurt, que incluye entre otros a Arkadij Gurland (economía y sociología), Jürgen Habermas (filosofía, sociología, filosofía lingüística y filosofía de la ciencia) y Claus Offe (ciencia política y sociología).

La escuela era de inspiración marxista y pretendía revigorizar esta teoría como crítica a la sociedad capitalista. Esta surge ante la necesidad de pensar la ciencia desde un enfoque verdaderamente social, para lo cual, debe descubrir y revelar la relación entre la ideología predominante y la construcción científica, así como procurar el bienestar del objetivo real: sociedad-hombre; tal como lo expresa la siguiente frase: La ciencia está al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la ciencia. Por otro lado, la consigna inicial era, entre otras cosas, revisar y revitalizar la teoría de Karl Marx.

La ciencia y su proceso de elaboración se hayan altamente mediatizados por el esquema socio político dominante (burgués capitalista). Los objetivos que guían la ciencia son impuestos por quienes controlan y pagan la ciencia, por eso se dice que la ciencia en sí misma no es completamente objetiva puesto que obedece a intereses particulares, causando que el nivel macro no sólo controla la ciencia, sino que también, controla la forma de vida y de pensar del pueblo.

Por otro lado, en la ciencia tradicional, ha regido de manera imperante el positivismo en todas las investigaciones, desconociendo la subjetividad del objeto de estudio y del investigador, quienes, a su vez, se encuentran inmersos dentro de un contexto social, político y económico. Así que, esta propuesta reconoce un sujeto cognoscente, que no es pasivo sino activo puesto que significa sus experiencias y construye su propia realidad, su conocimiento; No existe una realidad objetiva ni un observador o investigador enteramente objetivo pues hay procesos subjetivos que mediatizan las interacciones entre los sujetos, incluso entre investigador e investigado. Tales procesos subjetivos se suceden en una red simbólica, de significaciones, donde intervienen distintos aspectos ligados al contexto y la historia. En definitiva, la escuela de Frankfurt resulta ser un propulsor hacia la reflexión de la ciencia, de la sociedad, del sujeto conocido y cognoscente, para liberarse en lo posible de reduccionismos.

Por consiguiente, es importante rescatar la importancia de la sociedad; de los procesos sociales que son relevantes en los orígenes de las teorías. Es claro que la sociedad es algo subjetivo y por eso, si se quiere alcanzar cierto grado de objetividad, se debe acudir a la crítica no sólo del objeto sino del cuerpo de sujetos cognoscentes.

Ahora, la teoría crítica resulta ser un método de análisis psicosocial que, desde los años veinte hasta mediados de los setenta, fue una línea de pensamiento interesada en la teoría social, aproximándose de forma crítica a la sociedad existente. La crítica a la que hace mención su nombre, presenta varias vertientes: la primera consiste en la crítica de la sociedad occidental capitalista y consumista contemporánea, y la segunda, en la de las ciencias sociales, especialmente de la sociología norteamericana imperante de tipo empirista y positivista.
En estos últimos años, el miembro más destacado de la escuela es Habermas quien, junto con Adorno y Horkheimer, asegura que las ciencias empleaban presupuestos e intereses ideológicos, y que la razón del progresismo ha pasado a ser un medio de opresión. Igualmente, aboga por un ideal de comunicación que englobe a todos los seres racionales y que este totalmente libre de dominación y el interés.

Psicología Crítica Social


Habermas propone una crítica social que busca una teoría de la sociedad donde teoría y práctica son consideradas como dos formas diferentes de racionalidad que se complementan entre sí y permiten una mejor comprensión de los fenómenos sociales. Este autor reconoce que siempre que se habla de conocimiento hay unos intereses de por medio pero no por eso se puede afirmar que el conocimiento pueda ser inexplicable e irracional porque eso sería adoptar una posición reduccionista al respecto, más bien es la forma en que se llega al conocimiento que es así. No se trata de una racionalización total de las cosas sino que así como los intereses pueden ser técnicos o comunicativos también pueden ser emancipadores. Dicho interés emancipador está ligado a la autorreflexión, la cual permite establecer modos de comunicación entre los sujetos haciendo razonables las interpretaciones, y está influenciada por la educación social que, tanto como la autorreflexión, es un aspecto de la emancipación social humana.

Habermas insiste en que las decisiones “prácticas” a través de la comunicación no son impulsos irracionales, como dirían los positivistas quienes tienen la tendencia a tecnificar la ciencia y a separar la teoría de la práctica, sino que son todo lo contrario. Sin embargo, esto no lo hace rechazar las ciencias positivas sino que su interés es señalar su lugar dentro de los niveles posibles de racionalización. Entonces, con esto está proponiendo que hay diferentes de niveles de racionalización en la ciencia, en los que se ubican las diferentes metodologías para acercarse al objeto de estudio y que permiten explicar las diferentes ramas de las ciencias. Los esfuerzos de Habermas para alcanzar una Teoría Social Crítica incluyen una reflexión sobre la relación actual entre “sistemas” (niveles de racionalización=ciencia) y el “mundo vivido” (práctica) lo cual conduce a pensar en una acción integral o comunicativa, es decir que se reconoce la importancia de una nueva forma de acercamiento a la realidad, introducirse en la misma, participar en ella y considerar las experiencias vividas. Si bien es cierto que representa un grado de subjetividad, rompe con los ideales positivistas que están alejados de la realidad. La propuesta del autor es valorar los métodos positivistas pero sin que éstos sean la única fuente de verdad porque también está sesgada por los intereses de los estudiosos, apoyando fuertemente el análisis crítico social, pero entonces buscando una integración y comunicación entre los diferentes puntos de vista.


 Relación entre Crítica Social y Modernidad-Postmodernidad

La modernidad está asociada a acontecimientos filosófico-sociales, por lo cual varias son las miradas de los filósofos al respecto. Habermas (1998) considera que muchos filósofos han tenido una visión sociocósmica muy estrecha puesto que unos se consideraban modernos en pleno siglo XII o en la Francia del siglo XVII. La modernidad, como fenómeno filosófico-social, ha producido un cambio en la relación que existía entre la filosofía y la ciencia, y el hombre como ente social impulsor de las transformaciones. La filosofía al comprender este nuevo paradigma se convierte en crítica y concibe y entiende al hombre como un elemento reflexivo de la actividad social. En cuanto a la ciencia, Habermas establece que ésta debe acercarse a las cuestiones prácticas y para ello es necesario propiciar una comunidad de igualdad comunicativa y así cerrar la fisura existente entre la práctica y la teoría. Por tanto, la modernidad es un momento en la historia en donde el conocimiento teórico y el conocimiento experto se retroalimentan de la sociedad para transformarla. Dentro de esta compleja maraña social lo moderno parece no querer dejar sus vínculos con el pasado. El pasado marca, en consecuencia, un devenir cuyo continuum va configurando lo moderno desde adentro, pero también supone la existencia de un mundo exterior. Por tanto, nunca hay un proceso completo porque lo nuevo se va reconstruyendo desde diversas formas, dependiendo de los tiempos.

De todas maneras, se entiende la modernidad como un movimiento histórico de carácter filosófico que parte especialmente en el norte de Europa a finales del siglo XVII y se cristaliza al final del siglo XVIII. Según lo anterior, trae consigo todas las connotaciones de la era de la ilustración, la cual está caracterizada por las instituciones como el Estado-Nación y los aparatos administrativos modernos.

Por otra parte, según Habermas, hay muchos que apuestan hacia un futuro que aún no conocen, implicando un “culto de lo nuevo”, lo que en realidad, significa una mera “exaltación del presente”. Entonces, en este contexto, pareciera que el mundo actual se compone de múltiples variaciones de la modernidad, resultantes de los numerosos vínculos que fluyen de lo nuevo, lo antiguo o tradicional y lo devenido o por devenir. Se da, por tanto, una suerte de transformación valórica de la sociedad occidental como consecuencia de la imposición de la cultura moderna. Además, el modernismo se hace presente notablemente en la sociedad, importando crítica y liberación de motivaciones hedonísticas que no aportan a la construcción de una sociedad compatible con las bases morales y racionalidad que implican ser un ente social. Según Habermas, la autoridad de la modernidad restringe al hombre su identidad y su existencia sociales.

Siguiendo con su crítica social, Habermas acusa que el “neoconservatismo desplaza sobre el modernismo cultural cargas de una o más o menos exitosa modernización capitalista de la economía y la sociedad”. Por tanto, resulta difícil y complejo que aflore el real ente social del hombre pues éste se ve obligado a responder de manera hedonista, narcisista y elitista a las circunstancias societales impuestas en la actualidad. Ahora bien, si se acepta que el actual tiempo posmoderno es una condición o “momento” en que se estaría repensando el proyecto de modernidad, se necesitaría que la teoría crítica de Habermas capte y problematice la presionada modernidad de la sociedad actual: introducción y legitimación de prácticas del capitalismo, apertura de la economía al capital extranjero, erosión de la noción de “sujeto social” con el aparecer de nuevos “sujetos” asociados a la apertura del libre mercado, y pérdida de valores morales en la nueva generación, entre otras. Sin embargo, esta teoría crítica no debe alejarse de los supuestos básicos del proyecto que somete a crítica, sino que debe recuperar, fundada y renovadoramente, los valores “clásicos” de nuestra modernidad, aquellos que nos han constituido y conformado. Resulta una dialéctica extraña para los tradicionalistas y lúdica para los transgresores, pero a favor de la preservación y la reconstrucción sociales. Claro que para lograr repensar la modernidad, esa teoría crítica debería “entrar y salir” del marxismo, esto es, recurrir a la abundante discusión semántica y social y a la diversidad de perspectivas teóricas sobre lo social en transición, complementándose con los discursos fundacionales de la rica tradición histórico-emancipatoria.

Habermas, al plantear la discusión entre modernidad-posmodernidad, pretende demostrar o bien que la modernidad ha sido superada por cuanto se resolvieron los problemas propios de ese tipo de reflexión o no son los primordiales de la época actual, o bien ésta forma parte del desenvolvimiento o “devenir” de la modernidad y por tanto no hay posmodernidad. Con todo, y considerando la compleja maraña social de la vida moderna, importa destacar que siguiendo la idea expresada por Habermas hace unos 20 años, en el sentido que la formulación hecha en el siglo XVIII por los filósofos ilustrados acerca del proyecto de modernidad que incluía el desarrollo de una ciencia objetiva, una moral universal, una ley y un arte autónomos regulados por lógicas propias, las que también contribuirían a la comprensión del mundo y del individuo, el progreso moral, la justicia de las instituciones y la felicidad de los hombres, resulta, sin embargo, fácil constatar que el siglo XX conmovió ese optimismo, impidiendo que a cien años de la muerte de Nietzsche la dimensión ético-moral lograra el éxito esperado; tal hecho no hace más que confirmar que el proyecto de modernidad sigue incompleto.

Materialismo Dialéctico


El materialismo dialéctico es la concepción materialista de la realidad formulada por el marxismo. Considera a la materia como unidad fundamental, y a la vida y a la conciencia como ámbitos superiores de la realidad. A partir del método dialéctico de Hegel, Engels y Marx explicaron la realidad como un proceso en el que se dan la manifestación y la superación de las contradicciones. Sostiene que todas las formas de actividad, política, social e ideológica parten de relaciones materiales; y la suma total de sus relaciones de producción forma la estructura económico-social, mientras que los sistemas políticos y económicos son la superestructura que se asienta sobre la sociedad y sufre cambios con ella.

La expresión materialismo dialéctico, no es de Marx, sino que fue introducida por Engels; quien la acuñó recogiendo la concepción dialéctica implícita en el materialismo histórico pero extendiéndola o aplicándola a todos los ámbitos de la realidad, incluso a la naturaleza.

Entre las principales características del materialismo dialéctico, vale la pena resaltar las siguientes:

La naturaleza es considerada como un todo articulado y único, en el que los objetos y los fenómenos se hallan orgánicamente vinculados unos a otros, dependiendo unos de otros y condicionándose los unos a los otros.

La naturaleza es considerada como algo que se renueva y se desarrolla incesantemente.

El proceso de desarrollo de los fenómenos es examinado como un movimiento progresivo, como un movimiento en línea ascensional y no de un modo casual sino con arreglo a leyes.

Los objetos y los fenómenos de la naturaleza llevan siempre contradicciones internas, pues todos ellos tienen su lado positivo y su lado negativo; La lucha entre estos lados contrapuestos, forma el contenido interno del proceso de desarrollo, el contenido interno de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos.

Los tres principales autores de esta doctrina filosófica son: Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Karl Marx, y Friedrich Engels.

El principal precursor del materialismo dialéctico fue Georg Wilhelm Friedrich Hegel, quien aplicó el término dialéctica a su sistema filosófico. Hegel pensaba que la evolución de las ideas se produce a través de un proceso dialéctico, es decir, un concepto se enfrenta a su opuesto y como resultado de este conflicto, se alza un tercero, la síntesis. La síntesis se encuentra más cargada de verdad que los dos anteriores opuestos. Su obra se basa en la concepción idealista de una mente universal que, a través de la evolución, aspira a llegar al más alto límite de autoconciencia y de libertad. Considera la realidad como un proceso histórico único de formación dialéctica, que comprende la naturaleza, la sociedad y el propio pensamiento humano.

Con su materialismo, Karl Marx ve el proceso guiado y determinado por las condiciones concretas materiales y económicas. Los estudios de filosofía, historia y ciencia política que realizó en su juventud le llevaron a adoptar el pensamiento de Friedrich Hegel. Cuando Engels se reunió con él en la capital francesa en 1844, ambos descubrieron que habían llegado independientemente a las mismas conclusiones sobre la naturaleza de los problemas revolucionarios. Comenzaron a trabajar juntos en el análisis de los principios teóricos del comunismo y en la organización de un movimiento internacional de trabajadores dedicado a la difusión de aquéllos. Esta colaboración con Engels continuó durante toda su vida. Marx asume de Hegel que la realidad no es estática, sino dinámica y cambiante; que la realidad se encuentra en proceso de superación constante y que son las contradicciones u oposiciones el motor del cambio o transformación. Según Marx las condiciones de orden económico, fundamentales y determinantes, constituyen la infraestructura de una sociedad; las ideologías, instituciones, religión, normas, moral, etc., que dependen de ella, constituyen la superestructura. Las ideas de Marx estaban influenciadas por “socialistas utópicos” como Saint-Simón, Fourier y Owen quienes abogaban por un sistema social con un régimen justo y que convencieran a todos los hombres para que lo aceptasen, sin embargo, lo que se pretendía era un cambio de los actores en el poder en una relación desigual con los trabajadores, los cuales, seguían estando en la capa mas baja de la sociedad y siendo subordinados a un orden social especifico. Fue muy influido por las ideas de los grandes pensadores griegos, también conoció las obras del holandés Baruch Spinoza, del escritor francés Jean-Jacques Rousseau y de los autores alemanes Immanuel Kant, Johann Gottlieb Fichte y Schelling. Aunque muchas veces sus teorías discreparon de las de los mencionados pensadores, la influencia que ejercieron sobre él es evidente en sus escritos.

Friedrich Engels tenia la convicción de que la historia sólo podía explicarse a partir del desarrollo económico de la sociedad, afianzándose su teoría de que los males sociales de su tiempo eran el resultado inevitable de la aparición de la propiedad privada, y de que aquéllos sólo podrían eliminarse mediante la lucha de clases, que culminaría con la instauración de una sociedad comunista. Tras elaborar los principios comunistas con Marx, partió de la filosofía para después adentrarse en otros campos de estudio, dirigiendo sus intereses a las ciencias físicas, las matemáticas, la antropología, las ciencias militares y la lingüística.

El contexto histórico en el que se desarrolla el materialismo dialéctico consta dos grandes características: El capitalismo y las revoluciones de 1848. En la época del capitalismo apareció una nueva clase social: la de los obreros asalariados (proletarios), que empezó a chocar con los modelos de relación que planteaba el naciente “régimen capitalista”; dado que se practicaba una explotación de las personas en sus sitios de trabajo por parte de sus patronos, se generó una serie de luchas de los trabajadores contra la clase burguesa conllevando a la reformulación y a la organización de la ideología que guiaría el proceso emancipador de la clase obrera en forma de huelgas. Este fenómeno llevo a las revoluciones de 1848 en diversos países europeos donde habían fracasado los intentos de llevar a cabo reformas económicas y políticas. Estas revoluciones, de carácter liberal democrático y nacionalista, fueron iniciadas por miembros de la burguesía, que reclamaban gobiernos constitucionales y representativos, y por trabajadores y campesinos, que se rebelaban contra el aumento de las prácticas capitalistas que les estaban sumiendo en la pobreza. Estas peticiones se unieron a consideraciones nacionalistas en aquellos pueblos sometidos a un gobierno extranjero que consideraban necesario crear un Estado propio, sobre bases liberales, para garantizar su carácter nacional. Tal fue el caso de alemanes, italianos, checos, húngaros y rumanos. Pese a que los logros alcanzados gracias a las revoluciones de 1848 no perduraron, este movimiento ejerció una influencia a largo plazo en los gobiernos europeos al minar el concepto absolutista de la monarquía y promover una corriente en favor del liberalismo y el socialismo.

Entre las críticas formuladas por el materialismo hacia otras doctrinas, tenemos la crítica al idealismo, la cual era una teoría de la realidad y el conocimiento que atribuye un papel clave a la mente en la estructura del mundo percibido. Para los idealistas, la mente actúa y es, de hecho, capaz de hacer existir cosas que de otro modo no serían posibles como la ley, la religión, el arte o las matemáticas y sus afirmaciones son más radicales al afirmar que los objetos percibidos por una persona se ven afectados hasta cierto punto por la actividad mental. Considera la materia como un aspecto u objetivación de la mente y por tanto inferior a esta.

Entre los aportes que hace el materialismo dialéctico a la psicología social, tenemos la concepción del ser humano como un ser social, quien desde el inicio de su existencia, establece relaciones con los demás individuos y su entorno.

Un segundo aporte consiste en el hecho de apreciar la vida humana como un conjunto dinámico de hechos y procesos que poseen un lado bueno y un lado malo, cuya lucha provoca un desarrollo evolucionista del mismo.

Por ultimo cabe resaltar la importancia de evaluar al hombre a la par con su contexto socio-económico, puesto que este aporta grandes datos respecto a lo que se desee comprender.

Etica Profesional

DIMENSIÓN PSICOLÓGICA Y VALORACIÓN DE LA ÉTICA PROFESIONAL DESDE LA PSICOLOGÍA SOCIAL


La ética es un discurso que se ocupa del ser y de la responsabilidad por la actuación humana, y le permite a un sujeto reflexionar sobre las consecuencias de sus decisiones y actos, para sí mismo, los otros y el entorno en el cual habita. El encuentro entre el ser humano, un ser de lenguaje, y la ética, un discurso, resulta natural en el sentido que la ética se involucra en todas las realidades humana y está presente en los actos conscientes o inconscientes del sujeto y, por supuesto, en el acto del ejercicio profesional del psicólogo social.
Dicho discurso se caracteriza por la producción de lenguaje regido por unas lógicas para la generación de un sentido y un saber, a partir de un conjunto ordenado de significantes que posibilita transmitir ideas y/o sentimientos de un ser hablante a otro produciendo un vínculo. Entonces, la ética como discurso posibilita vincular la actuación y la reflexión sobre ésta con la de otros seres hablantes, permitiendo establecer un lazo social; pero, antes que nada, le permite al sujeto que se pregunta por la calidad ética de su acto, partir de su mismidad y crear un puente con la alteridad. El sujeto juega su ser en la reflexión y en la acción que subjetiviza, y da consistencia a su ser cuando en esa reflexión justifica éticamente el porque de su actuación.
De esta manera, la ética vincula al otro, hace lazo social, tiene en cuenta el marco cultural en el que se mueve, reflexiona sobre los significantes que determinan al sujeto y compara lo decidido con lo esperado. En la reflexión ética, en este partir de sí mismo para relacionarse con otros, se reconoce al otro, ya sea amado u odiado, para tratarlo como amigo o enemigo o como para ser respetado o explotado, y en este sentido, la ética en el ejercicio profesional en una sociedad, se convierte en la posibilidad de ser un garante de la calidad de la actuación profesional, si aportará beneficios o perjuicios en el contexto social.
La ética no sólo se manifiesta en el psicólogo social, sino que hace parte de todo ser humano, incluso a los sujetos que pertenecen a un colectivo que va a ser intervenido ya sea por petición misma de ellos o por iniciativa del investigador, porque en ellos hay construcción particular de su psique, por lo cual se cruzan los deseos del psicólogo, que se juega su ser en el acto con el que interviene, y el sujeto que sufre o la comunidad que busca al profesional para conocer una respuesta o una transformación de su realidad. La actuación profesional sobre un sujeto o un colectivo, esta enmarcada en un discurso ético, y la función de la ética aquí, consiste en garantizar el respeto a la subjetividad y que esta no entre en contravía con el colectivo. La ética busca el equilibrio entre la autonomía del sujeto y los intereses del colectivo, por ello pone en juego lo autonómico y lo heteronómico, el adentro y el afuera, lo intrapsíquico y lo extrapsíquico, lo privado y lo público, la interioridad y la exterioridad, el mundo interno y la realidad, lo íntimo y éxtimo. Todas estas esferas se juegan en el acto y la reflexión ética, por tanto en la formación de un psicólogo, la ética es imprescindible; no es sólo una cátedra de deontología profesional, sino un discurso que cuestiona el ser y su actuación, pues interroga primero a un sujeto y a una formación para un futuro ejercicio profesional. El psicólogo en formación, ya sea clínico, social, cognitivo u otros, necesita conocer sobre las dimensiones biopsíquica, psicosocial y sociocultural que hacen parte de los seres humanos, sujetos que se vinculan entre sí y que construyen lo social y la cultura; sin ignorar en ningún momento la ética, puesto que es la que le permite cuestionarse por su ser y su hacer, de manera que en su actuación profesional exista la posibilidad de la transparencia en el ejercicio de su profesión. La ética posibilita, entonces, poner en cuestión una posición subjetiva y una actuación humana que se coloca a favor de la responsabilidad por la vida, para que esta continúe con la mayor dignidad posible.

En la labor investigativa, es necesario tener siempre presente que la ciencia escudada en la neutralidad valorativa puede dar lugar a la justificación de "investigaciones" que realmente no proporcionan ningún beneficio para la sociedad en general sino que atienden ciertos intereses particulares. Igualmente, el desarrollo científico y tecnológico, tanto en la obtención de conocimientos como en su aplicación, trae aparejado nuevos problemas y dilemas éticos, ligados a la confidencialidad de los casos que trata el psicólogo social y el respeto por las lógicas de los otros así sean diferentes a las propias, buscando una comprensión de los procesos que se suceden y una solución a las problemáticas por las cuales fue necesaria su intervención.

La investigación en Psicología, dada la naturaleza de su objeto de estudio, no es una empresa valorativamente neutra, ni puede serlo ya que los valores y principios morales que la rigen son el producto de la propuesta consensuada y aceptada por los integrantes de la comunidad científico-profesional en un momento histórico dado del desarrollo de la disciplina, y se encuadran dentro de los criterios más específicos de ética profesional y del marco básico general de los derechos humanos. Se formulan así, lineamientos y normativas específicas dentro de los que se espera los psicólogos encausen su actividad de investigación.
La investigación en Psicología plantea problemas éticos específicos que merecen una reflexiva consideración. Cuando nos detenemos a considerar la actividad de investigación psicológica desde su dimensión ética y sus implicaciones se impone la pregunta acerca de los criterios a partir de los cuales una investigación puede ser considerada éticamente inobjetable o, por el contrario, cuándo se trata de una investigación cuestionable en sus aspectos éticos.
Para asegurar el seguimiento de los profesionales de la ética profesional, se han establecido códigos éticos como el de Nuremberg en el que se establecen requisitos de consentimiento informado que deben cumplirse toda vez que haya personas que participen como sujetos de investigación; dichos requisitos son los siguientes: 1) las personas que participen como sujetos en una investigación deben hacerlo de manera voluntaria, 2) deben tener la capacidad legal para decidir su participación, 3) deben recibir completa información acerca de la investigación de la que participan y 4) dicha información debe serles presentada en un lenguaje que les resulte comprensible.
Es importante la existencia de estos códigos porque se requiere un consenso ante determinadas situaciones, en especial si la investigación psicológica plantea temas éticos fundamentales en todo su transcurso, desde la elección temática, diseño, realización, publicación de resultados, conclusiones y posible aplicación posterior de dichos resultados. Se impone, por lo tanto, explorar algunos de los aspectos que resultan éticamente problemáticos, en el área de la investigación tanto básica como aplicada.
Para ello, se pueden considerar cinco aspectos de la investigación relacionados directamente con la ética:

1. Selección de temas de investigación: La investigación que se va a realizar debe regirse por unos criterios de relevancia y prioridades que se establece el contexto; no se ha de investigar algo si no es aplicable. Ante esto pueden involucrase variables como la disponibilidad de fondos que también define el tipo de investigaciones que son respaldadas. El investigador que acepta investigar conlleva su responsabilidad de evaluar las consecuencias que tendrá el estudio que se plantea, para los sujetos, para la comunidad y para el avance de su disciplina. Nunca mejor aplicada que en este punto la pregunta acerca de si el fin justifica los medios.

2. Planeamiento de la investigación: Las preguntas que se formulen deben ser claras, operacionalizables, el abordaje metodológico ha de ser coherente con el paradigma investigativo elegido y el diseño de investigación debe ser adecuado ya que si estos requisitos no se cumplen es posible arribar a conclusiones erradas o falsas. No es difícil imaginar el riesgo que entraña arribar a conclusiones erradas o falsas y las consecuencias peligrosas que muchas veces esto puede acarrear para la comunidad. Hay que cuidar la diferencia entre manipulación de variables y manipulación de objetos.

3. Proceso de investigación: Se ha de garantizar la protección de las personas que participan en una investigación, el respeto de sus derechos y la garantía de su bienestar. Los temas que tienen que ver con cuestiones éticas referidas al proceso investigativo tienen énfasis en el “consentimiento informado” de los participantes y en otros temas tales como los referidos al engaño y omisión, investigación encubierta, invasión de la privacidad, anonimato y confidencialidad, daño físico o psíquico, coerción y poder del investigador sobre los sujetos, falsificación de datos y plagio. Estos temas, por lo general, están presentes en la mayoría de los Códigos de Ética que se ocupan de los problemas inherentes a la investigación.

4. Publicación de la investigación: Apropiarse del conocimiento ajeno sin dar crédito al autor, “olvidar las comillas” cuando se transcribe de manera textual, es una de las maneras deshonestas de proceder al momento de la publicación. Es lisa y llanamente plagio. Estas consideraciones sobre el plagio deben hacerse extensivas al auto-plagio, es decir, a la utilización, y la transcripción, por parte de un autor, de párrafos enteros de publicaciones propias anteriores, en textos nuevos, omitiendo su origen, sin incluir la cita ni la referencia bibliográfica correspondiente.

5. Manipulación de los resultados: El uso de datos, la manipulación de resultados con fines ajenos al avance del conocimiento o el bienestar de las personas involucra una grave falta ética. Es el caso de las aplicaciones, usos o abusos de datos o resultados de investigación al servicio de actividades que puedan poner en peligro, o directamente comprometan la libertad, privacidad o integridad de las personas.

Normas de Etica Respecto a Investigación y Publicación


(contempladas en los puntos 6.03 y 6.04 del Código de Etica de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires)

6.03 Investigación

a. Al planificar, diseñar y/o conducir investigaciones e informar sobre sus resultados, los psicólogos lo hacen de acuerdo con las normas éticas reconocidas que rigen la investigación.
b. Los psicólogos implementan todos los recaudos para garantizar los derechos y el bienestar de las personas que participan en la investigación, o están afectadas de alguna forma por ella, así como también cuidan el bienestar de los animales utilizados en investigación.
c. Al planificar sus investigaciones los psicólogos toman todos los recaudos para minimizar la posibilidad de que sus resultados sean engañosos.
d. Los investigadores a cargo de una investigación asumen la responsabilidad de conducirse éticamente. Su responsabilidad se hace extensiva a quienes bajo su supervisión o control trabajen en ella.
e. A los investigadores y asistentes sólo les está permitido desarrollar aquellas tareas para las que están debidamente entrenados y preparados.
f. Los que planifican y conducen investigaciones lo hacen en acuerdo con las leyes y normas específicas que rigen en el país.
g. Previo a iniciar una investigación los psicólogos obtienen el acuerdo explícito de los participantes, debidamente documentado, a quienes se les habrá informado con claridad la naturaleza de la investigación y las responsabilidades de cada parte. La excepción a esta norma son las investigaciones que involucren sólo encuestas anónimas, observaciones naturalísticas (no creadas en forma experimental) o similar.
h. Los psicólogos también obtienen el acuerdo explícito documentado de los participantes de una investigación cuando ésta involucra grabaciones magnetofónicas o filmaciones excepto cuando éstas sean parte de observaciones naturalísticas en lugares públicos y no involucren su uso con fines que dañen la intimidad de las personas.
i. Los sujetos que participen en investigaciones deberán poder optar, luego de informarse sobre la naturaleza de la investigación, acerca de los riesgos si los hubiere o limitaciones a la confiabilidad, entre participar o retirarse.
j. Cuando la investigación involucra a estudiantes o subordinados éstos deben tener la libertad de poder participar o retirarse y si dicha investigación es un requerimiento debe poder ser suplantada por otra actividad alternativa.
k. Cuando las personas involucradas en investigación son legalmente incapaces de dar su consentimiento, el psicólogo obtiene el consentimiento correspondiente de la persona legalmente autorizada para otorgarlo.
l. Los psicólogos sólo utilizan técnicas de engaño en la obtención de datos para una investigación cuando éstas estén debidamente justificadas y no existan alternativas equivalentes. En estos casos los participantes deben ser informados lo antes posible de la verdadera naturaleza de la investigación.
m. Los participantes de una investigación deberán en la medida de lo posible, ser informados de los resultados y conclusiones de la investigación en la participaron.
n. Al dar cuenta de los resultados los psicólogos no fabrican ni falsean los datos.

6.04 Publicación
a. Los psicólogos no presentan como propios, datos, resultados o textos o parte de textos de otros. Igualmente evitan cualquier otra forma de plagio y no publican como original materiales que ya fueron previamente publicados a menos que la republicación se acompañe de la cita o referencia correspondiente. Esto último vale para publicaciones ajenas o propias.
b. Cuando los resultados de una investigación son publicados los psicólogos cooperan poniendo a disposición de otros investigadores el material para que pueda reanalizarse siempre y cuando esto no afecte la confiabilidad de los participantes.

BASE HISTÓRICO-CRÍTICA Y LAS TEORÍAS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL

LA DEFINICIÓN DEL CONCEPTO: ANALISIS HISTORICO-CRITICO DE LA PSICOLOGIA SOCIAL


Antecedentes:

Es importante revisar los antecedentes de la psicología social, los cuales van ofreciendo ciertos elementos para la comprensión de esta ciencia. De acuerdo con esto, se identifica desde la cultura prehelénica un interés por las cuestiones centrales de la psicología social como la naturaleza o no del hombre, pero el desarrollo de una perspectiva psicosocial está más ligado con el proceso de industrialización que tuvo lugar en el siglo XIX en el que se establece el naturalismo en la explicación de los fenómenos sociales, es decir que la naturaleza constituye el conjunto de la realidad la cual puede ser comprendida tan sólo a través de la investigación científica, dejando a un lado los sistemas tradicionales de valoración ética en cuanto que niega cualquier trascendencia o destino supranatural para la humanidad, y se considera que los valores se deben encontrar dentro del ámbito social, lo cual los hace relativos porque dependen de las costumbres y la utilidad que tengan dentro de determinado contexto. Todo esto conlleva a un pensamiento racionalista y científico que permitiría el nacimiento de las ciencias sociales, entre ellas, la psicología social.

En este contexto histórico y social, la construcción de la psicología social está vinculada con dos líneas de pensamiento:

1. Johann F. Herbart (1776-1841): Su enfoque es centrado en lo social dado que da primacía de lo social sobre lo individual al considerar a la estructura y el contexto social como condicionantes del comportamiento; la vida psíquica como resultado de las influencias sociales. Este enfoque fue influyente para la psicología de los pueblos (Völkerpsychologie), acude a variables externas al individuo para la explicación de acontecimiento psíquicos que se derivan de intercambios psíquicos de los individuos. Se asegura que un enfoque psicosocial es aquel que estudia la conducta individual y grupal como condicionadas por los intercambios que se establecen entre los individuos. Holzapgfel adopta este enfoque al señalar que la unidad de análisis de la psicología social es el individuo en relación con otros.

2. Augusto Comte (1758-1857): Su propuesta es estudiar los fenómenos sociales científicamente, como ligados a leyes naturales invariables que pueden descubrirse por medio del razonamiento y la observación. Además, demanda el desarrollo de una ciencia que tratara de la interacción entre el individuo y la sociedad.

La trascendencia de estos dos autores consiste en haber demandado una disciplina científica que tratara de la interacción entre el individuo y la sociedad. Así que, después de la Revolución Francesa (1789-1799), en el siglo XIX, se destacan los aportes de tres europeos:

1. Gabriel Tarde (1843-1904): Hace una crítica a la psicología individualista y a la sociología mecanicista del momento, dado que no explicaban con exactitud los hechos sociales que, según él, debían ser estudiados considerando como punto de partida la interacción social, lo que él denominaría como actividad intermental. Dice que todos los fenómenos sociales pueden reducirse a la relación entre dos personas, cuyo proceso fundamental es la imitación que facilita la transmisión intermental, la difusión de cualquier realidad social. La imitación sería esa socialización para un eficiente afirmación en la sociedad. Mediante este proceso, el individuo interioriza la realidad social, es decir que las realidades sociales son internas. Lo social resulta algo inherente al individuo y lo que en últimas explica lo social es lo individual.

2. Émile Durkheim (1858-1917): Contrario a lo planteado por Tarde, afirma que lo social es una realidad externa al individuo y supedita lo individual a lo social. Los hechos sociales son externos en dos sentidos: existen fuera de él y constituyen una realidad objetiva independiente de éste. Sostiene que la vida individual es resultado de la vida social y considera a la sociedad como un sistema de relaciones que existe fuera del individuo. Dichas relaciones no son controladas por el individuo sino por normas, reglas o leyes constituidas con el tiempo y que no son objeto de negociación por parte de los individuos que están obligados a actuar conforme a ellas, bien por sanción legal de la autoridad pública o por coerción moral. Estos modos de actuación tienen un fundamento cognitivo: el sistema de creencias que define cuáles deber ser sus relaciones mutuas. Así, los elementos esenciales de la cultural y la estructura social están internalizados como parte de la personalidad del individuo. De acuerdo con esto, los hechos sociales no son el simple desenvolvimiento de los hechos psíquicos sino que, en gran parte, son la prolongación de los primeros dentro de las conciencias.

3. Gustave Le Bon (1841-1931): Su propuesta coincide con la Durkheim en cuanto considera que la conducta humana es dominada por el espíritu de grupo. En su obra acerca de la psicología de las masas, diferencia entre psique individual y colectiva: la primera es consciente, racional y pacífica; la segunda es subconsciente, irracional y, en general, violenta. Establece su ley de la unidad psíquica o mental de la masa, en el que los individuos se funden en un sentimiento o espíritu común que borra las diferencias de personalidad propiciando la emergencia de patrones homogéneos de conductas y actitudes. Los mecanismos y procesos que subyacen a esta ley son la anonimia o desindividualización, el contagio psíquico y la sugestionabilidad.

Estos autores tienen en común que buscan una explicación de los fenómenos sociales desde una perspectiva natural, positiva y empírica, dejando a un lado las explicaciones tradicionales que han sido poco objetivas e insuficientes. Asimismo, demandan nuevos conceptos que pusieran el énfasis en las relaciones entre lo individual y lo social. De esta manera, la psicología social se construye a partir de los elementos que ofrece la sociología y la psicología para el estudio de las interacciones.


Contribuciones sociológicas al nacimiento de la psicología social:

1. Edward Ross (1866-1951): Su obra está orientada a la psicología social sociológica. Tuvo una fuerte influencia de Tarde y, contrario a McDougall, propone que la psicología social se ocupa de las uniformidades debidas a causas sociales, es decir, a los contactos mentales o a las interacciones mentales. Interacciones determinadas por los principios de invención y de sugestión e imitación, fundamentalmente. Su planteamiento difiere del de McDougall al insistir en la imitación, en vez de los instintos. La psicología social para estudiar las causas y condiciones que hacen del individuo un ser social; no se reduce a una psicología de relaciones interpersonales sino que se centra también en las influencias sociales del medio sobre el individuo y los grupos o formaciones sociales. La estructura y los procesos mentales dependen de los modos de vida impuestos por su posición en el sistema social.

2. George Mead (1863-1891): Se opone a los postulados de Le Bon y Durkheim acerca del espíritu de grupo y elabora teorías sobre el “yo”. Fue influenciado por McDougall y propone que la psicología social es el estudio de la experiencia y la conducta del individuo como dependiente del grupo social y señala tres características de esta psicología: el instinto social, la intercomunicación social y la conciencia social. Para este autor, la existencia de instintos sociales en el hombre es condición necesaria para el surgimiento de la conciencia. Dichos instintos son los responsables de que el organismo reaccione de forma particulares ante cierto tipo de estímulos y de que dichas respuestas se conviertan en nuevos estímulos que contienen, a su vez, el repertorio posible de actitudes que un organismo puede adoptar ante los mismos.


Contribuciones psicológicas al nacimiento de la psicología social:

1. William McDougall (1871-1938): Su obra está orientada hacia una psicología social psicológica. El objeto de la psicología social es la moralización del individuo que por tendencia natural es egoísta. Su concepción monista (los instintos como único medio para explicar la conducta) es típica de la época. De esta postura se hereda el conductismo que se erigió en su contra. En su explicación instintivista de la actividad humana, el medio social juega un papel secundario: influye en dichas tendencias innatas incrementando su complejidad pero dejando invariable su naturaleza. Su planteamiento difiere del de Ross al insistir en vez de la imitación, en los instintos.

2. Floyd Allport (1897-1967): Es defensor de una psicología social psicológica. Para él el individuo debería ser el centro de la psicología social. Afirma que dentro del individuo se pueden encontrar los mecanismos conductuales y conocimientos que son fundamentales en la interacción entre individuos. Es precursor del conductismo como el enfoque válido para el estudio del ser humano en interacción, y del experimentalismo. Fue el primero que se basó en los resultados de la experimentación más que en la observación, las teorías y la especulación. Rechazó la idea de espíritu de grupo propuesta por Le Bon y Durkheim y no aceptó las teorías de los instintos formulada por McDougall, sino que dice que la conducta social es el resultado de reflejos prepotentes que se modifican con el condicionamiento.


Nacimiento de la psicología social:

Tras la derrota del movimiento instintivista y el rechazo de toda referencia al espíritu de grupo como entidad explicativa, la naciente psicología social empieza a buscar nuevas alternativas y el resultado de esa búsqueda fue centrar el objeto de la disciplina en el estudio de la conducta del individuo como función del medio social y de la forma en que éste es experimentado por él. A partir de los años treinta, la psicología social entra a una etapa de consolidación y desarrollo caracterizada por el desarrollo de un gran número de teorías que carecían de un marco conceptual común, así como por la utilización de una refinada metodología de corte experimental y por un creciente interés por la aplicación del conocimiento psicosocial, que decaería entre los años cincuenta y setenta.


Psicología Social en Europa:

La psicología social en Europa se preocupó más por el análisis psicosociológico no reduccionista en el que se enfatizan los aspectos sociales, asumiendo ciertos rasgos que la diferenciarían de la psicología social americana que ha sido individualista y experimental. Esta nueva dirección de la psicología social permitió enriquecer el marco de reflexión tanto teórico como empírico de esta ciencia. Entonces, de las teorías elaboradas por estudiosos europeos, las que han tenido mayor impacto y han dado lugar a un mayor número de investigaciones son:

1. Teoría de las representaciones sociales (1961): Presentada por Moscovici, quien define las representaciones sociales como un sistema de valores, nociones y prácticas que proporciona a los individuos los medios para orientarse en el contexto social. Este concepto se construye a partir de la crítica que este autor hace al concepto durkheimniano de representación colectiva, y se propone como una alternativa al concepto de actitud. Lo que diferencia las representaciones colectiva de las representaciones sociales es el carácter dinámico de las segundas, pues se crean y recrean en el curso de la conversaciones cotidianas; no se imponen sobre la conciencia sino que son producidas por las personas y los grupos en interacción social.

2. Teoría de las minorías activas (1976): A mediados del siglo XX se presentaron acontecimientos sociales en los que las minorías ocuparon un lugar destacado, irrumpiendo con fuerza en la escena política y a los que se pretende dar una respuesta. Su representante, Moscovici, estudiará este protagonista histórico, confrontando una psicología de las mayorías con una psicología de las minorías, una psicología social cuya función principal es el orden social, el equilibrio y los procesos de influencia frente a una psicología genética. Para lograr esta meta, propone que el individualismo del funcionalismo psicológico sea transformado en interacción y la dependencia en interdependencia, y que la relación entre mayorías y minorías sea vista de forma no mecanicista (simétrica). Esto es una innovación y su objetivo ya no va a ser el control social sino el cambio social. Su aporte consistió en la construcción de una teoría psicosocial de las condiciones requeridas para un cambio dentro de las relaciones entre grupos que ocupan distintas posiciones en la estructura social, en contraposición a una psicología social preocupada tan sólo por las uniformidades de la conducta humana y la influencia de las estructuras sociales en el comportamiento individual.

3. Teoría de identidad social (1983): Elaborada por Tajfel. La identidad social es el conocimiento que tiene el individuo de que pertenece a ciertos grupos sociales. Introduce el concepto de categoría social para dar una perspectiva más social a la teoría, al entender las relaciones interpersonales en el contexto más amplio de la pertenencia a diferentes categorías sociales. El proceso de categorización es útil para la explicación de las relaciones intra e intergrupales, pues es un proceso mediante el cual se acentúan las diferencias entre los grupos a la vez que lleva a la asimilación de las diferencias endogrupales. Así que su aporte consiste en manejar un nivel de explicación más psicosocial, además de contribuir a una comprensión más profunda de las relaciones intergrupales y de la discriminación, estereotipos, prejuicios y más, que permean una gran parte de las relaciones.


Definición de la psicología social:

Hasta aquí, se ha presentado de manera general lo que se ha estudiado y las formas como debía estudiarse el objeto de estudio de la psicología social. La definición de esta ciencia se torna un poco difícil en cuanto que diversos autores proponen definiciones a partir de lo conocido, al mismo tiempo que, los interrogantes son planteados por los centros de poder a los académicos, lo que conduce a pensar en una psicología social apta para el consumo masivo de estudiantes universitarios o dinámicos empresarios capitalistas, promulgando en los libros un mundo que no coincide con la cotidianidad. Esta visión no es la única ni la mejor, es más, ni siquiera el psicólogo tiene que asumir sus lineamientos. La psicología social se caracteriza por no poseer un único paradigma sintetizador sino que, por el contrario, hay diferentes formas de concebir su objeto y su metodología, es decir, es multiparadigmática. De esta manera, han sido muchos los autores que han aportado al desarrollo de esta ciencia. Los autores mencionados anteriormente son puntos de referencia, representantes de perspectivas imperantes en determinada etapa del desarrollo de la psicología social, pero detrás de ellos hay muchos estudiosos que contribuyeron en ese proceso dialéctico de construcción de la ciencia, en el que el objeto se constituye por una mutua negación de polos, lo cual ocurre en un proceso histórico.

A pesar de que muchos autores han intentado presentar una definición de la psicología social de una manera corta y precisa, ninguna es del todo satisfactoria porque siempre está mediada por algún paradigma específico o puede caer en el eclecticismo. Un autor que se arriesga a dar una definición lo más acertada posible es Martín Baró (1995) quien afirma que la psicología social pretende examinar la doble realidad de la persona: la estructura personal (personalidad de la persona y quehacer concreto) y la estructura social (cada sociedad o grupo específico); estudia el influjo personal el cual constituye una acción como social y es un elemento interno a la misma acción, que adquiere una significación transindividual en esa referencia a otros, y mediante esa significación recibe un impulso estimulante o impulso inhibidor; por ende, su objeto de estudio es la acción humana, ya sea individual o grupal, en cuanto a referida a otros. El problema fundamental es la “facilitación social”: qué es lo que facilita y qué es lo que se dificulta en una determinada sociedad o grupo social en un determinado momento histórico y para una determinada persona. Sólo en segundo lugar, interesa preguntar cómo, a través de qué procesos y mecanismos concretos, este influjo tiene lugar.

La psicología como el estudio científico de la acción en cuanto a ideológica es una definición que propone Martín Baró. Al decir ideológica incluye la idea de influjo o relación interpersonal, afirmando simultáneamente que la acción es una síntesis de objetividad y subjetividad, de conocimiento y valoración, no necesariamente consciente, es decir que la acción está firmada por unos contenidos valorados y referidos históricamente a una estructura social. En la ideología, las fuerzas sociales se convierten en formas concretas de vivir, pensar y sentir de las personas, es decir, la objetividad social se convierte en subjetividad individual y, al actuarla, la persona se realiza como sujeto social. Eso sí, es claro que se habla de acción humana y no de conducta pues la acción es la que tiene un significado; la acción supone una conducta, es decir, una respuesta externamente verificable pero supone también interioridad, un sentido, un producto; toda acción consiste en hacer o producir algo y este producto afecta a la totalidad social. Entonces, los influjos sociales son impactos valorativos según los impactos valorativos de acuerdo a la actividad e intereses en juego; existe un determinismo selectivo que se ejerce sobre las acciones de las personas y grupos reales a partir de los intereses y valores sociales dominantes; y la función ideológica suscita la necesidad de ubicar cada proceso ideológico en la totalidad de los procesos sociales, trascendiendo a la simple comprensión de los mecanismos parciales de la que está llena la actual psicología social.

Acorde con la definición planteada por este autor, adopta una perspectiva dialéctica en donde se asume que la persona y la sociedad no simplemente interactúan como algo constituido, sino que se constituyen mutuamente y, por ende, que negándose uno y otro, se afirman como tales. No pueden entenderse los procesos ideológicos de la persona sin atender como parte esencial a su estructuración social. De lo anterior se deduce que la acción humana es, por naturaleza, ideológica puesto que está intrínsecamente configurada por las fuerzas sociales operantes en una determinada historia.


Etapas de la psicología social:

1. La de fines del S.XIX, durante este primer periodo se concibe la sociedad como un todo unitario y se trata de “compaginar las necesidades del individuo con las necesidades del todo social, examinando para ello los vínculos entre la estructura social y la estructura de personalidad”. La pregunta que se trata de responder es “¿Qué nos mantiene unidos en el orden establecido?”

2. La que va de los albores del S.XX hasta los años setenta que corresponde al periodo de americanización de la psicología social. La pregunta que se intenta responder es “¿Qué nos integra al orden establecido?”. Asumiendo que el sistema social es el representante de un orden social incuestionable. Este periodo se caracteriza por el énfasis en lo psicológico y en el individuo como unidad de análisis y por la visión de la disciplina desde el poder. Es el individuo el que debe adaptarse a la estructura social, militar o industrial, no la estructura la que debe cambiar.

3. El tercer periodo es el que emerge recientemente. Durante él la pregunta cambia como consecuencias de la crisis que sufre la disciplina, por la derrota militar y política en la guerra de Vietnam. La pregunta es “¿Qué nos libera del desorden establecido?”. La psicología social se ocuparía de estudiar la manera como el hombre construye y es construido por su sociedad. Desde principios de esta década hemos entrado en este periodo en el cual se distingue entre dos psicologías sociales: la moderna y la postmoderna.


Psicología social en tres mundos:

Estados Unidos es reconocido como el primer mundo psicológico dado sus abundantes laboratorios, equipo complejo y abundante personal entrenado. Su psicología está muy entrelazada con la canadiense y por eso se habla de una psicología Norteamericana caracterizada principalmente por su corte experimental, lo que le otorgaba un valor científico, y su perspectiva individualista.

Por otro lado, se encuentra la psicología Europea que, aunque no tiene tantos psicólogos como Norteamérica en el área de la psicología, comparten el mismo interés por los niveles personal e interpersonal en cuanto a la explicación de la conducta social, pero los estudiosos europeos tienden a dar una mayor atención al nivel intergrupal y social, por eso pueden criticar el individualismo estadounidense proponiendo que el conflicto no surge tanto de las percepciones erróneas de las personas como de una lucha de poder entre grupos. La situación política impulsó los trabajos sociales en los que se trabajaron temáticas como el desempleo, la ideología política y las relaciones entre diferentes grupos lingüísticos y étnicos. Algunos psicólogos sociales europeos han contribuido con nuevos enfoques y su metodología complementa los experimentos de laboratorio con la observación natural de la conducta y el discurso social.

Finalmente, se encuentran los países en desarrollo los cuales han importado su psicología del primer y segundo mundo debido al obstáculo que les genera sus recursos limitados. Sin embargo, sus problemas son distintos: demandan atención en cuestiones imperantes relacionadas con la pobreza, el conflicto y los estilos de vida agrícolas tradicionales. En las sociedades del tercer mundo, los psicólogos sociales pocas veces se dan el lujo de explorar los fundamentos de la naturaleza humana, ni las personas analfabetas pueden responder cuestionarios.


Psicología Social Latinoamericana:

Es una Psicología Social interesada en trabajar sobre los problemas de pobreza, represión y cambios sociales. También sobre la religiosidad popular y su relación con la política. Las reflexiones acerca del “carácter nacional”, la identidad social (nacionalista, étnica, etc.) caracterizan a un continente como el latinoamericano, cruce de culturas (indígenas, africana, europea) e inmigrantes de segunda y tercera generación provenientes de Asia o de los países árabes. Otros temas de investigación que se trabajan, y son comunes en la vida cotidiana española y americana, son la salud, los medios de comunicación, el ambiente y la participación política. Así, la psicología social latinoamericana tiende a ser mucho más sociológica y crítica que la estadounidense y la europea. La urgencia de la problemática social hace que los estudiosos sientan fuertemente su estatus privilegiado y les obliga a mostrar la relevancia social y la utilidad de su disciplina. Ellos cuentan con difíciles condiciones materiales para el trabajo intelectual y por eso los psicólogos sociales latinoamericanos son o “aplicados” o intelectuales críticos. Además, la revisión de biografías intelectuales muestra una formación de tendencia marxista, la participación en movimientos sociales radicales y un compromiso con el cambio social.

Si los estadounidenses se caracterizan por su individualismo y optimismo, orientándose a explicaciones individualistas de los fenómenos sociales, y los europeos por su tendencia a hacer mayor énfasis en los social, lo colectivo, y a tener una imagen más negativa de la naturaleza y de la sociedad humana, ofreciendo explicaciones basadas en las relaciones sociales (entre grupos o entre pensamiento individual y procesos colectivos), los latinoamericanos se caracterizarán por su rechazo a la dependencia teórica, el uso de un enfoque periodístico y literario, poco interés por lo metodológico (en el sentido estricto de empírico), el rechazo del empirismo, cuantitativismo y positivismo, esforzándose por ser tecnológica y realista, capaz de entregar orientaciones de intervención y de evaluarlas con ideas y métodos que sobrepasen el mero sentido común.

Su surgimiento fue durante los años cincuenta, época en la cual también se estaban creando la mayor parte de las Escuelas de Psicología y con el reconocimiento de la necesidad social de la profesión. En su principio, estudiaba lo que presentaban los textos de Psicología Social de ese tiempo, caracterizada entonces por su carácter dependiente y reproductor de teorías, métodos y temas de estudio en boga en los Estados Unidos principalmente, y en Europa. Se necesitaron 20 años de trabajo sistemático a partir de la creación de las escuelas de Psicología, de centros de investigación y de departamentos de Psicología Social, además del establecimiento de líneas de investigación con la producción ligada a ellas, la formación y egreso de varias promociones de psicólogos y el entrenamiento en la práctica docente e investigativa, para que la Psicología Social Latinoamericana comenzara a producir medios de estudios surgidos de su propio seno. De igual manera, la Psicología Social surgida entre los años cincuenta y setenta tiene como ámbito naciones marcadas por una particular inserción internacional, por lo que se promovía una política de sustitución de importaciones, que favorecía el desarrollo tecnológico pero su epicentro estaba fuera del contexto latinoamericano. Por otro lado, la mayoría de quienes comenzaban a desarrollar una práctica psicosocial sistemática se habían formado en centros académicos de Estados Unidos o Europa o debían su entrenamiento básico a ciencias afines como la Sociología, Antropología, Filosofía e incluso Medicina. Esto implica una importación de modelos, teorías, métodos y áreas de interés, como también sesgos provenientes de esas disciplinas de origen que si bien aportaron enfoques de interés, en lugar de complementar ocuparon, por un tiempo, el lugar correspondiente a tendencias y perspectivas surgidas dentro de la Psicología Social.

Psicología Social Experimental

La psicologia experimental es aquella que estudia el comportamiento y los fenómenos físicos a través de la aplicación de diversas técnicas de laboratorio. Su inicio como disciplina científica tiene sus orígenes en los estudios del físico alemán Gustav Fechner, quien en su obra Elementos de psicofísica (1960) utilizó datos experimentales para probar e inducir la relación entre magnitudes físicas y sensoriales, relación que tenía una formulación matemática logarítmica conocida como Ley de Fechner[C1] *.

Con el método experimental lo que se pretendía era tener control sobre ciertas situaciones para predecir fenómenos sociales gracias al establecimiento de leyes generales, es decir, el psicólogo investigador planteaba y diseñaba una situación controlada de tal forma que pudiera manipular una o mas variables independientes con el objeto de observar su efecto sobre una o mas variables dependientes, estableciendo de esta manera, generalidades mediante procesos inductivos. El método experimental sugiere vínculos causales entre variables bajo condiciones controladas, realzando la “objetividad” del estudio, de la mano de elementos como: Simplificación, predicción, control, medición exacta y el establecimiento de leyes.

El primer laboratorio psicológico fue creado en el año de 1879 por el psicólogo alemán Wilhlem Wundt, en el cual enseñaba a los sujetos a describir detalladamente las sensaciones —introspectivamente experimentadas—, que provocaban en ellos una serie de estímulos sistemáticamente controlados. Además de esto, Wundt también medía los tiempos de reacción en tests de complejidad variable, intentando identificar los componentes psíquicos internos y descubrir las leyes que regían sus combinaciones

Entre las ventajas aportadas por la psicología social tenemos:

Posibilita establecer contrastes entre teorías y desarrollar conceptualmente enfoques teóricos.
Le ofrece al experimentador una alta confiabilidad, puesto que consiste en estudiar el impacto de una variable independiente sobre una variable dependiente.
Posibilita al investigador desarrollar conceptos de carácter empírico y función explicativa.
Posibilita el desarrollo de modelos teóricos y utilizarlos para hacer inferencias del mundo real.

Sin embargo, al igual que las demás disciplinas manejadas en psicología, la psicología social posee ciertas desventajas entre las que vale la pena mencionar:

Dificulta la extrapolación de sus resultados al ámbito natural, puesto que este ultimo se escapa del control del experimentador y la completa recolección de datos y evaluación minuciosa con la que se cuenta en los laboratorios.
No deja de lado la subjetividad del experimentador, quien al realizar sus estudios se ve en la obligación de establecer las leyes y teorías.
En la mayoría de casos se limita a ser estudiado dentro de la cultura del experimentador, Imposibilitando el análisis del hecho social bajo el contexto espacio-temporal de la cultura a la que pertenece.
El modelo experimental tiende a homogenizar la conducta social del hombre, sin considerar la variabilidad de culturas en las que se desenvuelve la vida del ser humano y la subjetividad que maneja cada integrante estudiado.


Entre los factores que contribuyeron al surgimiento y desarrollo de la psicología social experimental tenemos:

Influencia del paradigma positivista para posicionar a la psicología Social dentro de un modelo científico característico de las llamadas Ciencias Naturales.
A consecuencia de las exigencias del modelo socioeconómico capitalista predominante en occidente (Europa y Norte América), puesto que, debido a la dinámica de este y su organización jerárquicamente verticalizada, las grandes cabezas económicas necesitaban un soporte “teórico-científico” que les posibilitaran la manipulación de las masas y por consiguiente, la conservación de la hegemonía del poder para unos cuantos.
El impacto de la primera y segunda guerra mundial en la psicología social, fue un valioso factor para su desarrollo, puesto que al presentarse posibilitó el estudio de problemas de aplicación bélica y empleando los estudios de psicología social experimental trató de mitigar un poco el impacto psicológico que ambas guerras tuvieron sobre las personas afectadas.

Entre los principales autores de esta disciplina tenemos:

Gustav Fechner quien empleó datos experimentales en su obra Elementos de psicofísica (1960) para probar e inducir la relación entre magnitudes físicas y sensoriales.

Wilhelm Wundt quien fundó el primer laboratorio psicológico en el cual le enseñaba a los sujetos de estudio a describir detalladamente las sensaciones –introspectivamente experimentadas- que provocaba en ellos una serie de estímulos sistemáticamente controlados. También medía los tiempos de reacción en tests de complejidad variable, intentando identificar los componentes psíquicos internos y así, descubrir las leyes que regían sus combinaciones.

Hermann Ebbinghaus quien los inicios del siglo XX, momento en que los métodos introspectivos, o el hecho mismo de considerar los fenómenos psíquicos internos como objeto de estudio científico, fueron desestimados, incapaces de aclarar fenómenos como el del pensamiento sin imágenes se rebeló a los planteamientos de Wundt y dirigió una monumental investigación sobre la memoria que implicaba el aprendizaje de largas series de sílabas sin sentido, sentando un precedente para las generaciones futuras de psicólogos especializados en el aprendizaje.
Al perseguir objetivos similares para dotar a la psicología de rigor científico, Wundt y Ebbinghaus comenzaron a hacer orientaciones experimentales con animales orientando a Edward Lee Thorndike y a Jhon B. Watson[C2] en la formulación de sus planteamientos y desarrollo de su metodología.

[C1]La ley de Fechner establece la relación cuantitativa que existe entre las sensaciones psíquicas y los estímulos físicos que las originan. La intensidad de las sensaciones es así proporcional a la potencia de los estímulos.

[C2]definió la psicología como ciencia del comportamiento —externo, observable— y no de la mente, consideración que excluía a los fenómenos psíquicos internos como objeto de estudio y a los métodos introspectivos como técnica para estudiarlos

Interaccionismo Simbólico


El interaccionismo simbólico es un movimiento que nace a inicios del siglo XX y cuyo foco principal de desarrollo es Estados Unidos. El interaccionismo simbólico intenta dar cuenta de la forma en que se conecta lo psicológico con lo social y como se expresa esto en la interacción que sostiene las personas y el uso de los símbolos presentes en ese proceso.

El Interaccionismo simbólico intenta hacer una mirada global de los procesos sociales en los cuales se encuentra inscrito el ser humano y contemplándolo como constructor de las dinámicas sociales, observándolas desde sus elementos básicos.

El Interaccionismo Simbólico parte de la hipótesis de que la realidad social se forma y se desarrolla con base en las interacciones entre los miembros de la sociedad. El transcurso de acciones interactivas produce una realidad social nueva (emergente), que no se puede anticipar. Por eso la realidad social no es concebida como estática, más bien se desarrolla una dinámica interactiva en la cual son creados continuamente nuevos aspectos de actuación.

Su propuesta teórica postula que el self intermedia la relación entre la sociedad y por lo menos una buena parte del comportamiento social.

Entre los personajes que contribuyeron en la consolidación de este movimiento se encuentran William James, el cual desarrolló el concepto de que el self es multifacético y producto de las relaciones de la persona con otros particularmente relevantes. Jhon Dewey quien insistía en la relación intima entre la persona y la sociedad en donde la organización de la personalidad se daba en términos de hábito y la organización social en términos de costumbre o habito colectivo. Cooley quien argumentaba que no hay individualidad fuera de del orden social y que la personalidad emerge de la comunicación entre los que comparten la vida social y que las expectativas de otros son centrales para la personalidad.

Entre los aportes a la conceptualización del Interaccionismo simbólico se destacan las líneas argumentales que se trabajan en la escuela de Chicago con Herbert Blumer a la cabeza y la escuela de Iowa con H. M. Khun. De Blumer se destaca la concepción de que las personas, la acción organizada y los medios son como flujos continuamente construidos y reconstruidos por la vía de los procesos definitorios e interpretativos. De esta forma, “Blumer se orienta al examen directo del mundo empírico de la experiencia cotidiana como los significado de conocimiento que repercuten en el comportamiento humano”. La escuela de Chicago enfatiza en procesos y no en estructuras, por lo tanto Blumer que la sociedad no es una estructura organizacional, mas las acciones de las personas que toman lugar en situaciones, es construida por las personas interpretando situaciones, interpretando y aceptando cosas que tienen que ser tenidas en cuenta.

La escuela de Iowa con Khun a la cabeza, propende por un tipo de estudio más del tipo convencional, vuelto sobre la forma de observar de tipo positivista. Khun considera que la estructura social es creada, mantenida y cambiada por la interacción simbólica; entretanto, una vez creada, la estructura ejerce coacción sobre la interacción. Por lo tanto desde esta perspectiva se ve una interrelación y hasta cierto punto una determinación recíproca de los procesos que se establecen a nivel social.

El interaccionismo simbólico ha sufrido transformaciones desde que inicio como movimiento pasando por procesos como la fragmentación, la expansión, la incorporación y la adopción de sus conceptos en el área del conocimiento de la psicología social y la sociología fundamentalmente.

Para autores como Fine (1993), el interaccionismo simbólico se ha centrado fundamentalmente en el debate de dualidades opuestas como: niveles de análisis micro/macro, el orden social de agencia/estructura y el método de investigación realista/interpretativo de las dinámicas sociales.

Constructivismo Social


Dado que el empirismo es una perspectiva exogénica que plantea que el conocimiento es una copia de la realidad, y el racionalismo, una endogénica donde el conocimiento depende de procesamientos internos al organismo mediante los cuales puede organizar (no copiar) la realidad para hacerla entendible, se presentó una polémica entre estos dos polos que afectó a la Psicología Social en tanto que había una confusión acerca de qué aspectos deben estudiarse: los ambientales o los cognitivos. El construccionismo, iniciado por Kenneth Gergen, intenta superar esta dualidad objeto-sujeto desarrollando una teoría alternativa del funcionamiento de la ciencia y desafiando la idea de conocimiento como representación mental, lo cual logra al proponer que el conocimiento no es algo que la gente posee en la cabeza sino algo que la gente hace junta, señalando que el lenguaje es esencialmente una actividad compartida.

El propósito del construccionismo social es trascender el empirismo y el racionalismo, considerando el conocimiento como un producto del intercambio social que está determinado por la cultura, la historia y el contexto social. Se trata de una propuesta que contradice al positivismo, enfoque en el que se contemplaba el conocimiento como resultado de la inducción o de la construcción de hipótesis generales.

El construccionismo social busca explicar cómo las personas llegan a describir y explicar o mundo donde viven, y se ha encontrado que los conceptos con los que una persona comprende el mundo son de tipo social, consolidados a partir de los intercambios entre las personas y se sitúan históricamente, es decir, un mismo concepto puede ser interpretado de diferentes maneras según el momento histórico que se esté viviendo ya que el proceso de entender no es una predisposición natural sino que resulta de la dinámica activa y cooperativa entre los sujetos que se interrelacionan en un momento dado.

Entonces, de acuerdo a con lo anterior, la prevalecía de una forma de comprensión sobre otras estará en función ya no de la validez empírica de determinada perspectiva sino de los procesos sociales. Así, las formas de comprensión acogidas están conectadas con una amplia gama de actividades sociales que, al formar parte de varios modelos sociales, sirven para sostener y apoyar ciertos modelos excluyendo otros. Por ende, la alteración de descripciones y explicaciones implica una amenaza a ciertas acciones y una invitación a otras. Las interacciones entre los sujetos posibilitan una red simbólica, la cual es construida colectivamente para crear un contexto en el que se puedan enunciar discursos de lo que es el mundo. Estos discursos y sus consecuentes significados no son algo que exista dentro de lo que llamamos o pensamos como mente individual pues hacen parte del flujo constante de intercambios intersubjetivos que continuamente reestructuran esa red simbólica o dominios de saber.

Esta teoría asume la construcción de la realidad de manera social, por lo que conceptualiza cómo se dan históricamente los supuestos de realidad de los colectivos y cómo se asume lo cierto o lo falso dentro de cada dominio específico de saber. De esta manera, se establece un acercamiento a las narrativas que explican todo lo que el sujeto asume que es, que se puede pensar, lo que se dice y es cierto y aquello que no se puede decir, pues no es posible.
La psicología se ha erigido como un lugar privilegiado para el estudio del conocimiento individual. Es ésta, más que otra disciplina, la que se ha encargado de elevar a un carácter científico los procesos mentales individuales. Gergen visualiza dos tradiciones en que la psicología se ha hecho heredera: el empirismo lógico de la cual su expresión es la psicología conductual y el racionalismo de la cual su expresión es la psicología cognitiva. Si el conocimiento es individual, entonces se tendría que desconfiar de las decisiones del individuo respecto a la moral, a la política, a la economía, entre otros, ya que estos son conocimientos culturalmente determinados. De este modo, el construccionismo social establece que el conocimiento es construido desde las prácticas socioculturales.

Al plantear el discurso en una dimensión de la práctica social, promueve un desarrollo de cambios de paradigmas en las propias comunidades que generan conocimiento; dichos cambios se refieren a la forma de entender los fenómenos que enfrenta la comunidad. En la psicología conductual existe una superposición entre la teoría conductista, su metodología empírica y su perspectiva meta-teórica (empirismo lógico), que afecta diferentes área de la disciplina: lo teórico es lo observable, el experimento y el experimentador están separados por una gran distancia, su base explicativa es empirista y racional de sus explicaciones. Dado esto, resultan apropiadas a ese pensamiento la formulación de hipótesis, la experimentación y corroboración debido a que las explicaciones que posibilita son científicas y están basadas en el método. Además, para el conductismo radical, se define la preeminencia del ambiente para la explicación de las conductas humanas. Su figuración estaría dada en que “el hombre es un ser de hábitos”. La adaptación estaría basada por las influencias recíprocas entre hombre y ambiente.

En el Neo-conductismo la liberalización de la meta-teoría (empirismo lógico) que obligaba una correspondencia directa entre el constructo teórico y lo observable de lo cual el conductismo radical se hizo participe, derivó en el desarrollo de “constructos hipotéticos” que refieren a estados psicológicos que intervienen en la formula E - R (estímulo ambiental y la respuesta conductual). Posteriormente, “la mente” entra al campo de la psicología científica como un constructo teórico y metodológico. La gran diferencia, entonces, es introducir un elemento no observable en una disciplina que intenta constituirse como ciencia. Con ello, la teoría del aprendizaje humano intentó ser una réplica de la teoría de la ciencia, concordando la teoría con el método, operacionalizando los constructos que serían estudiados en las investigaciones psicológicas. Por supuesto, esto no fue fácil hacerlo inicialmente, teniendo que enfrentar la crisis de si realmente se estudiaba lo que se pretendía, analizando no sólo el proceso de operacionalización sino también los intereses del investigador influido por el sistema capitalista en el que se centraliza el conocimiento en las esferas de poder.

Dentro de toda la discusión que se desprende al respecto, se realizan críticas de tipo ideológico y social, dando paso a otras postulaciones como el construccionismo social que presentan una teoría que rompen con la tradición científica, que se salen de la dicotomía positivismo-fenomenología para avanzar a una teoría que tiene en cuenta a la población en general y no sólo a la élite para comprender el desarrollo del conocimiento y, por consiguiente, de la ciencia, estableciendo formulaciones como que el conocimiento es resultante de las relaciones comunitarias. Este tipo de formulaciones permiten ampliar la mirada para contemplar aspectos que han sido ignorados o al menos descuidados, relevantes para la comprensión del objeto de estudio.

Por otro lado, la perspectiva cognitivista reduce el mundo a una proyección, a un subproducto del individuo que conoce, esto es, que el mundo o la “realidad” es producto de procesos cognitivos (del propio funcionar de la cognición). Ante esto se cuestiona la pretendida objetividad del científico porque éste se rige por sus propios sistemas perceptuales y/o conceptuales que expresan su subjetividad.

El constructivismo social irá de la mente cognoscente que se enfrenta al mundo real al desarrollo de una epistemología social. El lugar del conocimiento ya no es la mente individual sino más bien las pautas de relación social. Esto trae consigo preguntas diferentes, ya no sobre cómo funcionan las “palabras” en la mente individual sino sobre la función del lenguaje en el quehacer cotidiano en tanto éste ocurra en el intercambio social.

Así, la pregunta de cómo la mente llega a reflejar la naturaleza del mundo real, lleva a respuestas caducas en tanto pretendan establecer la verdad y objetividad en espacios donde no se puede responder que unas afirmaciones son más “verdaderas” que otras como es en el construccionismo. Para éste, los conceptos de verdad y objetividad se dan en los términos de la pragmática social.

En la medida en que el conocimiento individual entra en un punto muerto surgen alternativas al conocimiento individual: a saber, el enfoque del conocimiento que reside en la esfera de la conexión social. La representación objetiva y verdadera está en crisis, y aparecen las críticas ideológicas y literario-retóricas y sociales. No quiere decir que el constructivismo social abandone los empeños tradicionales, lo que hace es situarlos en un marco distinto con un cambio en el acento y las polaridades.

Si bien la crítica ideológica pone de manifiesto el auto-interés en la producción de conocimiento, la crítica literaria no sustituye el lenguaje por la ideología sino que pone de relevancia el texto. Por otra parte, la crítica social va por un camino opuesto al del lenguaje; las concepciones de verdad son un proceso social, a diferencia de la crítica ideológica que en su proyecto emancipatorio no renuncia a la posibilidad de alcanzar la verdad a través del lenguaje (por ejemplo, la verdad de la opresión de clases) y la crítica literaria que sería su paralelo en tanto la disciplina es construida desde lo textual, su discusión se basaría en gremios literarios en disputa, lo cual reproduciría la lógica de las discusiones ideológicas. Entonces, frente a estas circunstancias, Gergen se pregunta si puede haber un punto de vista unificado en el que se pudiera combinar todas estas fuerzas críticas, a lo que responde con aludiendo a la complementariedad que hay entre ellas, en la medida que la deconstrucción de la reconstrucción resulta una síntesis positiva, es decir, la crítica social abre un camino prometedor a una ciencia reconstruida, a saber, el constructivismo social. En cuanto a la crítica retórico-literaria, se ubica como una fuente de análisis a la mera textualidad sin tomar noticia de la relación entre lenguaje (incluyendo todas las formas de texto) y el proceso social, concebidos en términos de relaciones de poder. Lo que abre el constructivismo social son las consecuencias pragmáticas del discurso en sus correlatos socioculturales.

Teoría Cognitivo Social


La recuperación de los procesos cognitivos como objeto de estudio de la psicología, no dio lugar en un principio la completa desaparición del conductismo.
Antes de la crisis del conductismo, los psicólogos de orientación conductista, hicieron manifiesta una progresiva apertura que permitió dentro del esquema
E- R variables que hacían referencia a procesos cognitivos.

En esto tuvo mucho que ver el encuentro del conductismo y la psicología social, ya que fue el estudio del aprendizaje social humano, lo que evidenció la insuficiencia del esquema explicativo que los conductistas usaban.

La integración de estos procesos como variables intermedias entre estímulos ambientales y respuestas del organismo fue dando lugar al conductismo mediacional cuyo principal representante fue Albert Bandura.


Psicología (social) cognitiva y cognición social:

La psicología social nunca renuncio completamente al estudio de los procesos cognitivos. Incluso en las épocas de mayor supremacía del conductismo, la reflexión sobre la mente y la conciencia fue objeto de estudio de la psicología social, tanto psicológica como sociológica.

El inicio del conductismo coincidió con la aparición del interaccionismo simbólico, (con investigaciones de Frederic Bartlet sobre el recuerdo y con estudios realizados por la escuela soviética sobre el desarrollo cognitivo).

Al favorecer el positivismo lógico, la supremacía/ hegemonía del neoconductismo en psicología, la psicología social bajo la influencia de la escuela de la Gestalt, se centro en el estudio de procesos como la formación de impresiones, la comparación social o la influencia social.

Años ’60: Conductismo en crisis.
La psicología social contemplo uno de sus mayores desarrollos alrededor de la disonancia cognitiva, la cual tiene un marcado contenido mentalista.

Mientras la psicología retomaba su objeto de estudio prioritario: los procesos cognitivos, la psicología social conocía un desarrolló grande alrededor de las teorías de la atribución.

Por esto, la psicología social ha sido cognitiva siempre.

El termino cognición social, hace referencia a una forma determinada de abordar el estudio de los procesos cognitivos, como lo es la analogía entre estos procesos y los procesos computacionales del procesamiento de información.

Esta forma de abordar el estudio de la mente surgió a finales de los años ’50, en el contexto de las denominadas ciencias cognitivas y la psicología la asumió como una forma atractiva de abordar este tema, tras la crisis del conductismo pese a que la psicología social contara con una larga tradición en el estudio de la mente, terminó ajustándose a este modelo, que fue incorporado a las investigaciones psicosociales a finales de los años ’70.


Problemas de las definiciones y de las diferentes miradas alrededor de la psicología social:

La historia reciente comienza en 1908 con la publicación de los libros: “Psicología social”: examinaban el impacto de las variables sociales en el desarrollo y conducta de los individuos. El primero escrito por el psicólogo inglés William Mc Dougall, el segundo por el sociólogo estadounidense Edward Allsworth Ross.


Mc Dougall

Ross
Esbozaba teoría controvertida sobre instintos humanos.

Instinto: Amplias tendencias finalistas emergentes del proceso evolutivo.
Se preocupaba por la transmisión de la conducta social de persona a persona.
Similar al contagio emocional que sucede en las masas, la sucesión de modas y caprichos sociales (celulares, y demás lujos que pretenden ser imprescindibles)


En 1924 Floyd H. Allport hizo una publicación que tuvo una gran importancia en el desarrollo de la psicología social como especialidad de la psicología general.
Extendía los principios del aprendizaje asociativo a un amplio espectro de comportamientos sociales.
Evitaba hacer referencia a las fuerzas misteriosas sociales que propuso Ross, y a las elaboradas disposiciones instintivas que planteó Mc Dougall.

Hasta finales de esa década (los años ’20) la psicología social se mantuvo en la controversia de diferentes puntos de vista, mientras que su trabajo empírico – se basa en la experiencia y en la observación- que tenía relevancia práctica o teórica fue escaso.

A partir de los años ’30, se enfocó en la conducta animal social, resolución de problemas, las actitudes, la persuasión, los estereotipos nacionales y étnicos, la transmisión de rumores, o el liderazgo.

El psicólogo Kurt Lewin, propone realizar análisis teóricos antes de ir a investigar un problema empíricamente, para que asi la investigación tuviera una finalidad clara: determinar la validez de las hipótesis formuladas sobre los modelos explicativos de la conducta objeto de estudio, es decir:

Teoría: Propone explicación a una conducta dada, en la cual el investigador pudiera predecir en qué condiciones tal conducta se manifestaba.

En 1939 Lewin realizó un experimento en el cual se empleaban adultos para que interpretaran diferentes roles como líderes de varios grupos de niños.

Trataban de establecer ambientes determinados en función de un liderazgo ya fuera autoritario, democrático o permisivo.
Se observaban las reacciones de los niños y se señalaban qué tipo de interacción social surgía de cada forma de liderazgo.

Este experimento estimuló a otros investigadores que a finales de la segunda guerra mundial se lanzaron a la realización de investigaciones de tipo experimental en las cuales se manifestaban ambientes sociales coyunturales en condiciones de laboratorio.

Durante este tiempo también se realizaron avances en las investigaciones de campo, no experimentales, de la psicología social.

Así se fue perfilando el estilo de la actual psicología social: más como un estudio objeto de conductas y comportamientos sociales que como estudios especulativos de dinámicas sociales más amplias.


El estudio de las estructuras cognitivas: prototipos y ejemplares:

Uno de los conceptos más usados para describir las estructuras cognitivas es el de categoría.

La categorización es el proceso mediante el cual nosotros simplificamos y ordenamos la información, de manera que percibimos la realidad como una amalgama de objetos únicos y singulares, sino que los vemos como un conjunto ordenado de clases de objetos o categorías.

Hasta los años 70 el estudio de categorización estuvo basado en al clásico concepto de categoría: agrupaciones arbitrarias de rasgos que la persona va aprendiendo mediante un proceso de confirmación de hipótesis.

Sin embargo esto fue cuestionado tras un estudio de Eleanor Rosca.

Este evidenciaba que las categorías no son arbitrarias sino naturales: producto de la forma en que se encuentra organizado el mundo perceptivo.

Ej.: la categoría AVES no es fruto de una arbitrariedad cultural, sino que refleja la existencia de dicha categoría en la realidad empírica.

Atributos como ‘tener pico’, ‘tener plumas’ suelen darse juntos y raramente se asocia con otros como ‘tener patas’.

También se mostró que estas categorías no son claramente definidas sino más bien difusas, por tanto que no todos los miembros de una categoría comparten todas las características que la definen.
Dependiendo de cuantos rasgos se comparten, los miembros entran a ser menos o más representativos.
Ej.: categoría mamíferos: perro es más representativo que ballena.

Las categorías entonces no son homogéneas sino que tienen una estructura interna.
Dentro de cada categoría existen miembros más representativos a estos se les llamó prototipos que funcionan como puntos de referencia de la categoría.

Las categorías están organizadas jerárquicamente:

- categorías Básicas: objetos que forman parte del mundo perceptivo (perro, mesa)
- categorías supraordinadas: se encuentran en un nivel superior de abstracción y engloban una serie de categorías básicas. (mamífero, mueble).
- Categorías subordinadas: el nivel de abstracción es menor que el de las categorías básicas (pastor alemán, mesa de oficina).

Las investigaciones sobre el proceso de categorización fue extrapolado al ámbito social, dando paso a investigaciones que pretendían confirmar s esta concepción de las categorías, era aplicable al ámbito de la percepción de personas y situaciones sociales.

Partiendo de esta hipótesis se han hecho diferentes investigaciones para comprobar si la cas categorías sociales se ajustan al esquema de Rosch.

Se llegó a la conclusión de que estas al igual que las categorías físicas sí están organizadas jerárquicamente, existiendo diferentes niveles de abstracción.

Un estudio clásico sobre el tema es el de Cantor y Mischel (1979) en el cual se estudió la forma en que está estructurado el conocimiento sobre otras personas.

Conclusión de este tipo de investigación:
Categorías sociales son conjuntos difusos que se estructuran alrededor de un prototipo. Estas conclusiones no se aplican únicamente a la percepción de personas, sino también de situaciones.

El predominio de esta concepción de categorías hizo que los prototipos: miembros más representativos de las categorías fueran considerados durante mucho tiempo como la forma básica de la estructura cognitiva.

De esta manera todo el conocimiento que tenemos sobre el mundo, tanto físico como social., se encuentra almacenado en la memoria en forma de prototipos.

Sin embargo algunos autores sugieren que el conocimiento no se encuentra representado en las estructuras de la memoria en forma de prototipo sino de esquemas.

Vendría siendo que el conocimiento que tenemos sobre una determinada categoría no estaría representado por una abstracción de los ras gos más representativos de los miembros, sino por el conjunto de todos los ejemplares concretos que hemos conocido.

Ej.: la información que tenemos sobre las personas inglesas no estaría representada por un prototipo abstracto en el que se resumiría los rasgos más representativos de las personas inglesas que se hayan conocido, sino por ejemplares concretos, por la imagen específica de todas las personas inglesas conocidas, ya sea directamente o de forma indirecta, a través de otras personas, medios de comunicación, etc.